A diferencia de las festividades que podemos conocer en el mundo, Dios en su infinita misericordia ha dispuesto fiestas con todo lo necesario para ser celebradas. Al conocerlas entendemos su propósito y beneficio para los que buscamos a Dios y su voluntad. En estos días se celebra una de las 3 fiestas del año de nuestro Dios y se llama “Fiesta de Cabañas”.

Se establece una fecha para esta fiesta que es el día 15 del mes séptimo, vamos a leer lo que dice Levítico 23:34: “... A los quince días de este mes séptimo será la fiesta solemne de los Tabernáculos a Jehová por siete días”. Este mes séptimo en la Biblia lo encontramos como el mes de Ethanim (1er. Reyes 8:2), en el calendario Hebreo se nombra también como Tishrí. Si respetamos los tiempos de Dios, la fiesta de cabañas en el calendario gregoriano cae entre los meses de septiembre y octubre. Esta fiesta en la Biblia según la traducción que leamos, podemos encontrar el nombre de Tabernáculos o Cabañas, que en hebreo sería la palabra Sucot que es el plural de la palabra Suca.

La fiesta recibe este nombre por que nos enseña la Biblia lo siguiente: “... en cabañas hice habitar a los hijos de Israel, cuando los saqué de la tierra de Egipto...” (Levítico 23:43). Así que Dios los proveyó de una forma de vivir durante la estadía del pueblo de Israel en el desierto. A su pueblo durante su estadía les dió todo lo que necesitaban, comida, ropa, techo, protección, calor en la noche y agua para su sed. Las cabañas eran un lugar provisional para vivir, pero lo más importante era lo que valoraba en ese momento el pueblo, lo que había en su corazón, que tendrían que comprobar por ellos mismos si realmente deseaban que Dios fuera el guía de su vida o preferían aferrarse a ser su propio capitán.

“Para que sepan vuestros descendientes que en cabañas hice yo habitar á los hijos de Israel, cuando los saqué de la tierra de Egipto: Yo Jehová vuestro Dios.” Levítico 23:43

Así que su pueblo sería probado y traído de una forma muy especial en el desierto, cualquiera de nosotros podríamos decir que podríamos vivir alejados de nuestras comodidades, pero esta referencia bíblica nos muestra que no es sencillo, son pocos los que se despegan de la parte material, también que en estos tiempos las cuestiones materiales nos distraen de lo que es importante, a muchos nos desvían y envuelven haciéndonos pensar que son cosas imprescindibles en nuestra vida. La realidad es que nuestras necesidades Dios las cubre, porque nunca nos ha abandonado, si nuestro corazón guarda esa confianza podremos habitar en cabañas, porque Dios provee de grandezas para los que con todo el corazón le buscan.

“Y acordarte has de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, por probarte, para saber lo que estaba en tu corazón, si habías de guardar ó no sus mandamientos”. Deuteronomio 8:2

Las fiestas se les fueron dadas al pueblo de Israel en el año 1491 a.E.C. hasta el día de hoy, todo aquel que ha comprendido que son fiestas de Dios la siguen celebrando. Dios sabía que al pasar el tiempo muchos las iban a olvidar y a menospreciar, nos advierte por medio de los profetas: “Así dijo Jehová. Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma...” (Jeremías 6:16).

Al preguntar por las sendas antiguas, tendríamos que hacerlo de forma correcta para ver cuáles son las fechas de las fiestas de Dios, cómo se celebran, con qué propósito se siguen celebrando y para qué yo la celebraría. Todo eso lo encontramos en la sagrada escritura de Dios. Buscando el camino que Dios ha trazado, sin alteraciones por el hombre y sin caprichos de cambios innecesarios a las leyes divinas.

Sucot también tiene un significado agrícola porque encontramos en el segundo libro de Moisés la siguiente referencia; “... y la fiesta de la cosecha a la salida del año, cuando hubieres recogido tus labores del campo” (Éxodo 23:16). El término hebreo “Jag Haasif” que aparece en esta cita, quiere decir: Fiesta de la Cosecha o de Recolección, es en el tiempo indicado donde recogemos los frutos de la tierra, que ha pasado un ciclo de siembra y de siega para poder cosechar el fruto de la tierra que hemos sembrado. Si aceptamos la gran verdad de que Dios permite que haya fruto en la tierra, es gracias a Él que recolectamos frutos, sin Él la obra de nuestras manos no prospera, el permite que todo lo que hagamos de fruto y que permanezca. Es una gran alegría la que experimentamos cuando culminamos un proyecto. Así que la fiesta no es sólo para el que se dedica al campo, o que nos tengamos que volver agricultores para poder celebrarle fiesta a Dios. En su infinita misericordia sabe que los mejores frutos son los cambios positivos que producimos en nuestra vida. Cuando me perfecciono y soy mejor que antes, me quito defectos que me frenan para obtener lo que realmente quiero. Dios quiere que por medio de nuestras obras seamos como esas ramas que se colocan en la casa de Dios, que tengamos acciones que sean dignas de arrepentimiento similares a los frutos hermosos que nos acompañan en la solemnidad de cabañas.

El que Dios muestre su gran misericordia con su pueblo a través del desierto y durante 40 años, nos enseña que todo lo que necesitamos el lo puede proveer si nosotros ponemos nuestra confianza y nuestro esfuerzo en cumplir sus mandatos. Al ya tener una celebración de cabañas y tener la hermosura de la fruta a la mesa, con su aroma y color, nos invita a regocijarnos un tiempo muy especial porque el disfrute es para la creación y la obra de nuestro Creador, la gente no ha comprendido cuán hermosa es la solemnidad de nuestro Dios, hoy los que la conocemos la compartimos con gozo y esperanza, que nuestra fe sea recompensada con la fidelidad del Todopoderoso, sus bendiciones ya abundan en nuestras vidas.



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