En resumen podemos ver que la ciencia se basa en los métodos científicos para realizar investigaciones que los lleven a comprobar una idea o pensamiento por medio de la experimentación, el método más utilizado está basado en los siguientes pasos: en la observación sistemática, medición, experimentación, la formulación, análisis y modificación de las hipótesis.  

Una hipótesis nos lleva a formular una teoría y si la teoría es comprobable se establece una ley. Un ejemplo de una ley, son las leyes matemáticas o la ley de gravedad de Newton, que se aplica en todo el mundo por ser una ley universal, esta ley no fue que haya sido establecida por Newton, el estableció algo tangible para la humanidad explicándolo por medio de un método. Sin entrar en detalles dicha ley fue presentada por Isaac Newton en su libro Philosophiae Naturalis Principia Mathematica, publicado en 1687, donde establece por primera vez una relación cuantitativa (deducida empíricamente de la observación) de la fuerza con que se atraen dos objetos con masa. Pero en el libro de Job ya encontramos descrita esta ley en el capítulo 38, un libro que data del año 3500 a.C. 

Bien, con esto sólo queremos ver la importancia del conocimiento en el que nos basamos para la verdad que hay en nosotros, las afirmaciones que hacemos en nuestras conversaciones, que muchas de ellas no tienen fundamento, cuando algo se quedó en el nivel de una teoría no hay nada comprobable, sólo es un pensamiento que se deduce, cuando algo es una ley, no hay quien lo pueda refutar o contradecir ya que cuenta con elementos que han sido comprobados. 

La teoría del origen de las especies o creacionismo es una corriente actual, que aún se sigue enseñando en las escuelas, ¿te has preguntado por qué un conocimiento que no ha sido comprobado se hereda a las generaciones como algo real? Muchos de los conocimientos que se tienen hoy en día vienen de creencias griegas y romanas. Hay ciencia que beneficia al hombre y también hay ciencia que nos puede perder y llevar por conocimientos que en lugar de iluminarnos con la verdad nos implantan ideas erróneas llenándonos de ignorancia.  

Y llamó el hombre el nombre de su mujer, Eva; por cuanto ella era madre de todos lo vivientes.

Génesis 3:20

El texto de Hechos 17 nos enseña que de una sangre hizo nuestro Dios toda la raza humana, un hombre: Adán, que vivió 930 años y que fue el primer hombre que habitó junto con su mujer Eva, la cual hizo formándola de una costilla del varón, esto lo podemos leer en el libro de Génesis 1:26 y 2:18, ellos al ser los primeros seres que tenía nuestro Dios dentro del huerto del Edén, tenían la característica de no tener malicia.  

Desde el principio nuestro Dios les dio una orden, y fue que de todo árbol podían comer excepto del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal. La Biblia no menciona las características de este fruto, sólo que al comerlo sus ojos se abrieron a dicho conocimiento y al saber el mal que podía haber en ellos se avergonzaron, porque vieron que estaban desnudos. Algunos relacionan esto con el contacto sexual que pudieron haber tenido ellos dos y también que el fruto puede ser llamado “la manzana de Adán”. Si bien había vergüenza en ellos, no se menciona que el pecado fuera haber tenido este tipo de contacto, la desobediencia al no seguir la orden de Dios fue su pecado, así como nosotros hoy en día, si desobedecemos a nuestro Dios caemos en falta y cada una de esas faltas tienen consecuencias. 

La consecuencia de la falta que cometieron Adán y Eva nos explica el apóstol Pablo: 

Por tanto, tal como el pecado entró en el mundo por un hombre, y la muerte por el pecado, así también la muerte se extendió a todos los hombres, porque todos pecaron.

Romanos 5:12

Parte de la naturaleza humana es desobedecer y algo importante a considerar es que ¿por qué pagamos todos por las faltas de una mujer y un hombre? Nuestro Dios hace a la humanidad con un propósito y si pensamos en el verso de introducción dice que de una sola sangre hizo a toda la humanidad, así que según el verso somos hermanos de sangre. Cuando en una familia tenemos más de un hermano y uno de ellos comete una falta con nuestros padres, podemos salir culpables todos de esa falta por no cuidar las acciones del que cometió el error. No somos mejores que Adán y Eva, nuestra condición hoy en día fue muy similar a la que gozaron en el principio; pero sí tenemos la responsabilidad de nuestras faltas, porque si decimos que no hemos cometido falta alguna somos mentirosos y no hay verdad en nosotros. 

Porque no hay diferencia de Judío y de Griego: porque el mismo que es Señor de todos, rico es para con todos los que le invocan.

Romanos 10:12

Para nuestro Dios no hay diferencia entre Judío y Cristiano, Griego, Americano o Mexicano; ni tampoco entre los colores de piel si somos blancos, morenos, tez oscura o clara. Todos somos iguales delante de Él, su deseo desde el principio es que todos podamos disfrutar de las ventajas de ser parte de su pueblo. Hoy podemos ser parte de las promesas que alguna vez se les hizo a Adán y a Eva de poder ser inmortales, la muerte ya no estaría presente y todos podríamos gozar de este hermoso mundo creado para habitar con paz y bendición, seríamos seres sin malicia, pero conscientes de las faltas que podemos cometer delante de Dios. 

En otro tema estudiaremos que así como por un hombre entró el pecado en el mundo, también por un hombre entró la esperanza de vida la cual podemos corresponder y gozar con obediencia. 

El Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

2 Pedro 3:9
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