Las muestras de amor que tenemos en nuestra vida son infinitas, desde el momento que somos concebidos hasta el día de hoy que se nos otorga la vida y la oportunidad de ser mejores.

Cada momento que el amor se muestra, reconocemos que hay algo más grande que nosotros que nos cuida y protege, cuando somos frágiles e indefensos.

Cuando nacemos, la protección que necesitamos la encontramos en nuestra madre, así como nuestro padre nos hace sentir seguros en sus brazos; pero cuando ellos están ausentes, tenemos la protección de nuestro Creador, ese ser supremo que nos dio la vida. La Biblia nos dice:

"A ti fui entregado desde mi nacimiento; desde el vientre de mi madre tú eres mi Dios." Salmos 22:10

 By bristekjegor / FreepikSu protección siempre nos llama desde el lugar en el que habita a ser eternos. Gozar de toda la Creación para nuestro beneficio, y lo que nos rodea aprovecharlo para ver en los demás una oportunidad de mejorar, cada ocasión que tenemos de conocer, probar, tocar, ver, oír y sentir; es para que veamos lo maravilloso y perfecto que funciona el universo. Con toda esa hermosa protección ¿qué nos pasó? ¿Por qué abandonamos la protección y el cuidado de nuestro Padre Celestial?

Lamentablemente hemos querido siempre probar nuestros propios caminos, no importa la incertidumbre que nos causen, queremos ver con nuestros propios ojos si es así como nos lo advierten. Desde el principio, sabiendo las consecuencias Adam y Eva, quisieron probar y hacer sus propios caminos.

"Pues Dios sabe que el día que de él comáis, serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios, conociendo el bien y el mal. Cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y que el árbol era deseable para alcanzar sabiduría, tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido que estaba con ella, y él comió. Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; y cosieron hojas de higuera y se hicieron delantales." (Génesis 3:5-7)

No existe algo que nos obligue a elegir los caminos que vamos a tomar; pero sí hay opciones, mismas que debemos analizar antes, para darnos cuenta que hay vida y hay muerte; hay bendición y maldición; cosas santas y profanas. Tenemos la libertad de elegir, nos hemos equivocado tantas veces y las consecuencias las estamos viviendo hoy, al no haber elegido a nuestro Padre celestial por sobre todas las cosas.

Queremos invitarlos a leer esta porción de la Biblia que nos describe cómo a pesar de las faltas que podamos cometer y las malas elecciones que hagamos, Dios siempre nos está cuidando y esperando a que volvamos al buen camino.

El amor de Dios por su pueblo

     Cuando Israel era niño, yo lo amé,

         y de Egipto llamé a mi hijo.

Cuanto más los llamaban los profetas ,

         tanto más se alejaban de ellos;

         seguían sacrificando a los Baales

         y quemando incienso a los ídolos.

Sin embargo yo enseñé a andar a Efraín,

         yo lo llevé en mis brazos;

         pero ellos no comprendieron que yo los sanaba.

Con cuerdas humanas los conduje, con lazos de amor,

         y fui para ellos como quien alza el yugo de sobre sus quijadas;

         me incliné y les di de comer.

No volverán a la tierra de Egipto,

         sino que Asiria será su rey,

         porque rehusaron volver a mí .

La espada girará contra sus ciudades,

         destruirá sus cerrojos

         y los consumirá por causa de sus intrigas.

Pues mi pueblo se mantiene infiel contra mí;

         aunque ellos lo llaman para que se vuelva al Altísimo,

         ninguno le exalta.

¿Cómo podré abandonarte, Efraín?

         ¿Cómo podré entregarte, Israel?

         ¿Cómo podré yo hacerte como a Adma?

         ¿Cómo podré tratarte como a Zeboim?

         Mi corazón se conmueve dentro de mí,

         se enciende toda mi compasión.

No ejecutaré el furor de mi ira;

         no volveré a destruir a Efraín.

         Porque yo soy Dios y no hombre, el Santo en medio de ti,

         y no vendré con furor.

En pos del SEÑOR caminarán,

         El rugirá como un león;

         ciertamente El rugirá,

         y sus hijos vendrán temblando desde el occidente.

De Egipto vendrán temblando como aves,

         y de la tierra de Asiria como palomas,

         y yo los estableceré en sus casas--declara el SEÑOR.

Efraín me rodea de mentiras,

         y de engaño la casa de Israel;

         Judá todavía anda lejos de Dios,

         y del Santo, que es fiel.

Oseas Capítulo 11
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