Lo indicado, lo apto, en una sola palabra: Lo mejor

¿Cuántas veces nos hemos remontado a un momento especial de nuestras vidas con el solo hecho de degustar un alimento? Aquella sensación tan placentera de sentir y percibir ese aroma que nos envuelve con la delicadeza de su sabor; algunos sabores nos remontan a esos días donde la comida de mamá o de esa persona especial era preparada con tanto amor, que adquirimos preferencia por ciertos platillos; los diferentes olores, las texturas y todo un conjunto que nos hacen sentir esa armonía en cada bocado.

Lo indicado, lo apto, lo mejor

La importancia de cuidar nuestra alimentación va mucho de la mano con lo que debemos consumir y de lo que no se nos es permitido. Así como recordamos los sabores y la apariencia de los alimentos, tenemos que tener presente y reconocer lo que sí podemos consumir. Las leyes de alimentación ordenadas por Dios, son tan exactas que es comprensible entender el decreto, qué animales son, con qué características debe contar, etc.

Muchas veces no estamos familiarizados con el hábito de cuidar nuestra alimentación, siendo un poco más estrictos con nosotros mismos; tal es el caso que cuando vamos a la pescadería o carnicería, por citar un ejemplo, ¿Sabemos realmente si el pescado que queremos lo podemos consumir? O ¿Si la carne que vamos a comprar fue obtenida del sacrificio correcto del animal? No vamos a ser tan exigentes, porque hay muchas cosas que no podemos cambiar en la sociedad; pero mientras esté en nuestras manos el cuidado y conocimiento, podemos evitar y darnos a la tarea de mejorar nuestra alimentación como mandato del Creador.

 Vamos a descubrir que dentro de nuestro entorno hay personas que se han preocupado por el bienestar de nosotros, buscando y recolectando los productos y alimentos adecuados para nosotros. Tal es el caso de la certificación Kosher, cuyo propósito es tener lo propio, lo sano, lo indicado. Platicaremos en el próximo artículo sobre este concepto...

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