Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios.

Romanos 7:22

¿Te has dado cuenta de las dos naturalezas que tenemos y cómo se manifiestan? Debemos conocer y controlar cada una de ellas para poderlas dominar, y no que ellas nos dominen a nosotros. La Biblia nos enseña que nuestra lucha interior viene del conocimiento del pecado, cuando conozco que puede haber pecado en mí, entonces necesito algo que ponga freno a mi mal actuar, porque si sigo actuando de la misma forma me puedo afectar a mí y a los que me rodean.

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“Y acuérdate de tu Criador en los días de tu juventud, antes que vengan los malos días, y lleguen los años, de los cuales digas, No tengo en ellos contentamiento”.

Eclesiastés 12:1-8

El lenguaje de esta porción bíblica nos describe de una manera hermosa la forma en que la juventud va dejando su belleza, su vigor, su vida. Dios siempre nos advierte por medio de su Palabra las consecuencias de no aprovechar los años que nos da de fortaleza. Muchos de nosotros hemos oído consejos de adultos que nos dicen que no desperdiciemos nuestra vida, lamentablemente pocos somos los que escuchamos el consejo, no prevemos el futuro, cuando ya no tengamos fuerza y nuestro cuerpo se deteriore... Ojalá fuéramos más sabios a temprana edad, para que de adultos no digamos “si hubiera hecho” o “no hubiera desperdiciado tiempo”.

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La amistad (del latín amicĭtas, por amicitĭa, de amicus, amigo, que deriva de amare, amar) es una relación afectiva entre dos o más personas. La amistad es una de las relaciones interpersonales más comunes que la mayoría de las personas tienen en la vida. La amistad se da en distintas etapas de la vida y en diferentes grados de importancia y trascendencia. La amistad nace cuando las personas encuentran inquietudes y sentimientos comunes. Hay amistades que nacen a los pocos minutos de relacionarse y otras que tardan años en hacerlo.

Hemos considerado la amistad desde la perspectiva meramente humana, señalando algunos elementos fundamentales en ella. Ahora vamos a elevar nuestro pensamiento a un tipo de amistad que por sus características es única y trasciende a todo lo que a nivel humano hallan vivido hasta ahora. Me refiero al amor de Cristo y su amistad. Nada mejor para esto que recurrir a la descripción que él mismo nos ofrece en el evangelio: "Yo los amo a ustedes, así como el Padre me ama a Mi; sigan, pues, en el amor que yo les tengo. Si obedecen mis mandamientos seguirán en este amor que les tengo, así como Yo obedezco los mandamientos de mi Padre y sigo en el amor que me tiene.

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