El camino de la vida

¿Cuántos caminos conoces que llevan a la salvación o que pueden colaborar a tu crecimiento espiritual? Caminos hay muchos, y los que llevan a una muerte sin sentido igualmente son bastos; así que podemos dividir los caminos que elegimos en nuestra vida de esta forma: Los que son beneficiosos y colaboran a nuestro crecimiento personal; y Los que nos perjudican y dañan nuestro crecimiento.

 “Mas  no  será  así  entre  vosotros:  antes  cualquiera  que  quisiere  hacerse  grande  entre  vosotros,  será  vuestro  servidor; Y  cualquiera  de  vosotros  que  quisiere  hacerse  el  primero,  será  siervo  de  todos.”

                                                                                                                   (Marcos  10: 43,44) 

La  vida  de  nuestro  Señor  Jesucristo  fue  de  servicio  ejemplar.  Lucas  dice  que  “anduvo  en  el  mundo  haciendo  bienes”,  ningún  aspecto  de  la  vida  humana  le  fue  indiferente.  Las  almas  de  los  hombres  siempre  fueron  su  objetivo,  pero  sabiendo  que  todos  los  males  humanos  tienen  una  sola  causa:  El  pecado;  al  luchar  contra  éste,  socorrió  a  los  hombres  en  sus  múltiples  consecuencias.

Imagina que con toda la confianza alguien te vende la idea de que al participar con él en su empresa, a los dos meses tendrás 100 veces lo que inviertas. Cuando haces las operaciones en tu mente viaja la idea de la riqueza, todos los sueños que has tenido (materialmente hablando) pueden ser cumplidos y sin el esfuerzo necesario, es una idea atractiva; pero si la analizamos, es poco probable, algo como ganarse la lotería con posibilidad de 1 en 5 millones. Sabemos que el dinero no cae del cielo, es algo que nos debemos ganar con nuestro propio esfuerzo.