Estamos muy cerca de una solemnidad que se llama Pascua o Pesaj en Hebreo, una solemnidad que le anteceden 10 plagas que atacaron una de las naciones más poderosas de aquellos tiempos como lo fue Egipto. El pueblo de Dios tuvo que soportar todo el tiempo que las gentes sufrían de las plagas y todo lo que sucedía en su entorno que era incomprensible. Para su pueblo y las naciones, Dios tenía un plan.

Si hoy tuviéramos a los personajes bíblicos del pasado, tal vez veríamos a un profeta buscar la comunión con Dios para que librara a su pueblo, anunciando que el pueblo está en pecado y que con el arrepentimiento de corazón Dios pararía la plaga. O tal vez veríamos a un personaje como Esther y Mardoqueo que con el temor a Dios, convocarían a un tiempo de oración y ayuno para que Dios salvara del Covid-19 a la nación que tanto ama. Pero ahora nuestros tiempos son distintos, contamos con científicos, donde muchos excluyen la posibilidad de incluir a Dios en la solución a la pandemia. Quién podría discutir ahora con la ciencia, si los causantes de nuestros males son los virus y bacterias que nos producen enfermedades y para eliminarlos hay que desarrollar una vacuna que ayude al cuerpo a controlarlos.

Con todo lo que vemos en las noticias y las reacciones de nuestra sociedad,  debería ser la obligación del hijo de Dios siempre buscar la instrucción divina y apoyarse en las soluciones científicas (como una vacuna) para solucionar nuestros males, no como primera opción. Pero por el momento cunde el pánico, porque no es solamente una nación la que sufre el ataque de un virus, es el mundo quien está propenso a morir y angustiado por no tener la certeza de lo que está pasando.

¿Qué hombre vivirá y no verá muerte? ¿Librarás su vida del poder del sepulcro? (Salmos 89:48)

Así que en las innumerables soluciones para prevenir el Coronavirus, ¿no te sorprende que sea muy poca las consultas que le hacemos a la palabra de Dios sobre lo que está sucediendo?

Los años de escasez en Egipto.

Los 7 años de escasez que en Egipto fueron anunciados por nuestro Dios por medio de un sueño a José, tanto su pueblo como las naciones sufrieron la falta de alimento, tuvo que ser Dios por medio de José que ayudara a que en los tiempos de abundancia, se pudiera administrar correctamente y guardar para los tiempos en donde no habría lluvia ni alimento en la tierra. Así que en el tiempo que no teníamos una pandemia y recesión global, ¿Administraste correctamente los recursos que Dios te dio en tus manos? Desde los recursos económicos y los espirituales, donde la cantidad de palabra de Dios se muestra con las obras que hacemos para mostrar que hemos atendido el llamado de Dios.

Hay ocasiones para reflexionar y tomar en cuenta lo que estamos haciendo con la palabra de Dios, y este es un excelente momento, por que Dios nos está permitiendo vivirlo, ya tuvimos abundancia y ahora estamos en escasez y es tiempo de considerar lo que estamos haciendo bien y mal.

En el día del bien goza del bien; y en el día del mal considera. Dios también hizo esto delante de lo otro, porque el hombre no halle nada tras de él. (Eclesiastés 7:14)

Dios habla a las naciones porque parece todo desenfrenado, hay mucho pecado en el mundo y muchas cosas de las que están sucediendo anunciaba nuestro Señor Jesucristo que principio de dolores es todo lo que vemos. Y en esta necesidad de arrepentimiento y de confesión de faltas para recurrir a un redentor, Dios permite que un virus sea el que nos encierra a muchos en casa para poder meditar y comunicarnos mejor con Dios.

Los mandamientos de Dios son para el mundo, así como todas las leyes encerradas en la Biblia, leyes higiénicas y de salud del alma que nos pueden librar de la tempestad.

Vendrá nuestro Dios, y no callará: Fuego consumirá delante de él, Y en derredor suyo habrá tempestad grande. (Salmos 50:3)

¿Ayudará la ciencia en el bienestar de la humanidad?

Toda información que nos da Dios para prevenirnos de la muerte nos enseña que nuestra vida está en sus manos, que siempre hay alguien más poderoso que nosotros para librarnos de la enfermedad y de la tempestad, no olvidemos que si hay doctores, si hay métodos preventivos, hay medicamentos. Pero antes y mayor que ellos es el que les da la oportunidad a los hombres de que se multiplique la ciencia.

El que castiga las gentes, ¿no reprenderá? ¿No sabrá el que enseña al hombre la ciencia? (Salmos 94:10)

Tú empero Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin: pasarán muchos, y multiplicaráse la ciencia. (Daniel 12:4)

No solo veamos el contexto de lo que está sucediendo desde la perspectiva de la enfermedad misma, si hay una causa y sus consecuencias, pero también es tiempo de considerar todo lo que ocurre desde el contexto espiritual, Dios nos habla y llama la atención a nosotros que estudiamos su palabra y al mundo para acercarnos más a Él.

EL que habita al abrigo del Altísimo, Morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo á Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en él confiaré. Y él te librará del lazo del cazador: De la peste destruidora. Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro: Escudo y adarga es su verdad. No tendrás temor de espanto nocturno, Ni de saeta que vuele de día; Ni de pestilencia que ande en oscuridad, Ni de mortandad que en medio del día destruya.  Caerán á tu lado mil, Y diez mil á tu diestra: Mas á ti no llegará. (Salmo 91:1-7)