Después de casi 3 meses de que un virus como el Covid-19 inicio con los primeros casos en la ciudad de Wuhan en China, se han registrado 150,000 infectados y cerca de 6,000 muertes alrededor del mundo. Entre información y desinformación las reacciones han sido diversas, tenemos desde: cerrar fronteras, limitar vuelos, someter en cuarentena a la población, etc.

¿Tendrá algún propósito un virus de está magnitud que obliga a millones a estar en cuarentena y en reclusión?

“ Por  nada estéis  afanosos; sino  sean notorias vuestras  peticiones delante de Dios  en toda oración y ruego, con  hacimiento de gracias. Y la paz  de Dios, que sobrepuja todo entendimiento,  guardará vuestros corazones y vuestros entendimientos  en Cristo Jesús.”                              

(Filipenses 4: 6,7)

La  influencia  de la oración  es algo que solamente  los que han saboreado las  bendiciones de la oración podrán  explicar. Santiago  dice: “…No  tenéis lo que  deseáis, porque no  pedís”. (Santiago 4:2) El  gran  maestro  que nos trazó  el sendero de la  oración también dijo: “Pedid,  y se os dará; buscad, y hallaréis;  llamad, y se os abrirá” (Mateo 7:7)

“ Instruye  al niño en  su carrera: aun  cuando fuere viejo  no se apartará de ella. ”                                                                                   (Proverbios 22:6) 

En  el antiguo  testamento, encontramos  que la educación del joven  era en el conocimiento de Dios,  con el fin de que los hijos de  Israel temieran a Jehová y vivieran  largos días sobre la tierra. Porque en  la observancia de las leyes de Dios está  la  largura  de días.

“ Y  sacólos  con  plata  y  oro;  Y no  hubo  en  sus  tribus  enfermo. ”  (Salmos 105:37)                                                                                                                                            

Este  pasaje  bíblico,   es muy   significativo  para  todos  los  hijos   de  Dios   que   confían  en  la  providencia   del  Padre   y  de  su  Hijo.

“igualmente,  mancebos,  sed  sujetos  a  los  ancianos;  y  todos  sumisos  unos  a  otros,  revestíos  de  humildad;  porque  Dios  resiste  a  los  soberbios,  y  da  gracia  a  los  humildes.”  (1ª.  Pedro  5:5)

A  continuación  les  transcribimos  la  porción  tomada  de  un  libro  del  Rabí  Yaacob  Culi  y que nos enseña algunos rasgos que debe poseer la persona humilde, siempre es bueno considerar para trabajar en nuestro perfeccionamiento.