Somos cercados por tiempo de cuarentena, así como en los días de diluvio donde Dios tuvo que purificar la tierra a causa de las prevaricaciones del mundo; así como cuando por 70 años fueron cautivos los israelitas en naciones extrañas. No podemos comparar lo que hoy nos sucede con el virus que se ha coronado en la mente de la humanidad, con lo que ocurría en el pueblo de Israel en aquellos sucesos; pero podemos aprovechar para recordar lo que el pueblo de Dios tuvo que sufrir para ser libertados del enemigo, así que es tiempo de coronar a Cristo en nuestros corazones. 

“Y oró Eliseo, y dijo: ruégote, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del mozo, y miró: y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo.”

(2º. de Reyes 6:17)

Nosotros, la criatura humana, tenemos ante nuestros ojos un mundo lleno de flores, un cielo lleno de estrellas, puestas de sol hermosas, y mil objetos o fenómenos de la naturaleza, pero, ¿Nos hemos interesado por descubrir a su creador o autor?. No, en muchas ocasiones la respuesta es negativa, aún más triste es, confirmar su condición de Lector de La Palabra de Dios con un velo sobre el corazón, con los ojos del entendimiento cegados, que no le permiten ver el gran valor que Dios le dio, “Pues le has hecho poco menor que los ángeles, y coronástelo de gloria y de lustre”. (Salmos 8: 5)

La parábola de las 10 vírgenes nos deja una hermosa enseñanza dada por nuestro maestro Jesucristo, siempre recordaremos las exhortaciones que nos hace para ser mejores cada día. Leamos el mensaje y estudiemos juntos la palabra para ser prudentes y estar apercibidos siempre.

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. (2 Corintios 5:17)

Las tendencias y modas en las que muchos se sienten identificados, han llenado de elementos visuales nuestro entorno; nos inundan con imágenes de personas usando, hablando o comportando de una manera que se pueda imitar.

ESTO también sepas, que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos: Que habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, detractores, desobedientes á los padres, ingratos, sin santidad. (2a. Timoteo 3:1,2)

La palabra de Dios nos advierte de los tiempos que estamos viviendo, es muy sabio buscar esos avisos para estar preparados para las cosas que debemos confrontar. No es algo que nos sea sorpresa de la codicia que abunda y del peligro que representa que la humanidad viva codiciando, según la definición la codicia es: Ansia de riquezas, ambición, avaricia, avidez. Deseo vehemente de algún bien material o espiritual codicia de poder.