¿Te imaginas tener la posibilidad de preparar un perfume, tan preciado que cualquiera que lo oliera quedara cautivado por su aroma? Jehová nuestro Dios nos enseña a cómo nosotros nos podemos convertir en ese perfume, para llegar al lugar donde habita y ser agradables delante de Él.

Comenzaremos con un poco de contexto, ¿de dónde surge la idea que podemos convertirnos en un olor agradable para Dios? Bien leeremos en el libro de Levítico una de las formas que enseña a su pueblo a guardar sacrificios como olor de suavidad.

¡Qué gran poder tienen nuestras palabras¡ úsalas bien…

A diferencia del resto de las criaturas los seres humanos tenemos voz con la cual podemos expresar nuestros pensamientos, emociones e ideas, esta cualidad va de la mano con el poder de la elección; tenemos la capacidad de estar tomando elecciones cada momento de nuestra vida, decidimos qué pensar, qué sentir, qué mirar y qué palabras utilizar en nuestro día a día. Al hablar de la lengua se sabe que es un tema bastante amplio, sin embargo hoy nos enfocaremos de una manera más simplificada cuando tomaremos de referencia la Palabra de Dios con respecto a este tema.

Los ojos son el instrumento que nos ha dado Dios para conocer al mundo, también influye en lo que deseamos porque por la vista las cosas se pueden volver codiciables, así que nuestro Dios nos ayuda a tener unos ojos diferentes, para guardarlos con cuidado y educarlos a ver de la forma que Jesucristo nos vió, con ojos de Misericordia y amor.

Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales. Génesis 3:6,7

No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno. Absteneos de toda especie de mal.  Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. 1ª Tesalonicenses 5:19-23

Un gran número de seres humanos conocemos la frase MENTE SANA, CUERPO SANO, ¿analizamos dicha expresión? Es importante poner en claro que el hombre trabaja con 3 elementos esenciales; espíritu, mente y cuerpo. Así que es importante que podamos analizar de la mano de la palabra de Dios lo que significa realmente la invitación que nos hace el apóstol de los gentiles.

Todos nuestros problemas y necesidades la fe en Dios es la que nos puede sacar adelante, poniendo por obra sus enseñanzas, es la forma de comprobar si nuestra fe es real y que Dios nos recompensa por nuestra obediencia. Sin la fe no le agradamos y con fe todo lo podemos lograr en Cristo Jesús. Comencemos a creer eso, que Dios es el Todopoderoso y todas nuestras necesidades en Dios pueden ser resueltas.