¿Qué pues diremos? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Empero yo no conocí el pecado sino por la ley: porque tampoco conociera la concupiscencia, si la ley no dijera: No codiciarás. (Romanos 7:7)

El pecado según versos bíblicos tiene que ver con la ley que ha establecido Dios desde el principio, no desde que hubo una legislación en el pueblo, sino las leyes que existen en la creación de Dios, para todo es establecido límites, sabiendo Dios que cuando se traspasa alguna norma divina hay una consecuencia. Esto es fácil descubrirlo por medio de la experimentación, muchas leyes que conocemos las podemos poner a prueba. Una que nos es muy común transgredir es la alimentación; cuando conocemos que el abusar de algunos alimentos genera malestares y enfermedades, depende de nosotros si las seguimos comiendo o los evitamos porque en nuestro cuerpo hay leyes que nos avisan para no sufrir posteriormente las consecuencias de nuestras acciones.

Según está escrito en la ley de Moisés, todo aqueste mal vino sobre nosotros: y no hemos rogado á la faz de Jehová nuestro Dios, para convertirnos de nuestras maldades, y entender tu verdad. Veló por tanto Jehová sobre el mal, y trájolo sobre nosotros; porque justo es Jehová nuestro Dios en todas sus obras que hizo, porque no obedecimos á su voz. (Daniel 9:13,14)

Así que ¿Qué hace Dios con la humanidad? Avisar sobre las leyes que Él ha establecido, sus leyes son eternas porque están en la creación de un universo infinito, donde el tiempo pasará pero la palabra de Dios permanece para siempre. Así que los avisos son constantes porque quién mejor para conocer nuestros defectos y las consecuencias de nuestras acciones, que nuestro Creador, así que cuando leemos en el libro de Génesis sobre la advertencia de No comer del árbol de la ciencia del bien y del mal, no era algo que Dios no permitiera que se tomara del fruto, sino que Adán y Eva tomaron la decisión de ignorar esa ley que establecía Dios.

Encontraremos diversas leyes con propósitos distintos, cada ley que leemos en la Biblia se deben a la gran misericordia de Dios con nosotros. Veamos algunos ejemplos:

  1. Ley de sacrificios. La ley de sacrificios que leemos en el tiempo de Moisés tuvo el objetivo de reconocer a Dios, reconocer la necesidad como seres humanos de agradecer a un Dios en el que depositamos nuestra fe. Solicitar su instrucción y el perdón cuando hemos desviado nuestro camino de la salud y la vida. Esto lo seguimos necesitando en nuestros días, cuando cometemos una falta, lo primero a lo que somos llamados es reconocer esa falta, arrepentirnos y ofrecer un sacrificio a Dios. (Sacrificios cruentos en la antigüedad)
  2. Ley de la alimentación. Levítico 11 nos narra una ley que nos dice qué tipo de animales podemos comer y cuáles no. Hasta el día de hoy esos animales que prohíbe la ley de Dios siguen teniendo las mismas características que en la antigüedad;  El puerco fue y sigue siendo un animal que tiene un estómago preparado para digerir todo lo que se coma, su propio excremento, plásticos, carne de otros animales, etc. Es un animal con diversos fines, pero no para el consumo humano. Así que la vigencia de esta ley tiene mucha justificación en el bienestar de quien la guarda.
  3. La ley de la purificación. Todo ser humano está expuesto a contraer enfermedades, en el tiempo cuando el pueblo de Israel vivía en campamentos y las infecciones estaban latentes por el contacto constante entre la población, Dios les puso leyes para que no se contaminaran, cosa que hasta el día de hoy, las organizaciones mundiales de la salud como la OMS tiene regulaciones internacionales para el cuidado y prevención de enfermedades. Entre las leyes que podemos leer en Levítico hay una amplia explicación de las lepras, cómo debían de manejarse en el pueblo e igualmente lo que tenía que hacer una persona que contraía una enfermedad de ese tipo. (Ejemplo en Levítico 13)
  4. Ley de la cuarentena. Por si no la has leído las leyes bíblicas incluyen el tiempo en el que debía apartarse un enfermo de la población, para evitar el contagio masivo en el resto. También es un tiempo indicado para la purificación, reposo y restablecimiento del cuerpo de la mujer al tener un hijo o una hija, que en el caso de niñas se duplicaba el tiempo para su recuperación a 80 días. La cuarentena hoy las mujeres la tienen por ley civil, pero Dios ya había establecido los tiempos indicados para el cuidado de la salud. (Levítico 12)
  5. Día de Reposo. Y aunque muchos lo ignoramos Dios ha establecido desde la creación, un día de reposo de todas nuestras obras. Sabiendo que nosotros no nos sabemos cuidar y abusamos de muchas cosas, entre ellas el trabajo y actividades que no son de edificación personal, que nos separan de la parte espiritual del ser humano, actividades que nos alejan de todo lo material y lo carnal y que se enfocan en alimentar nuestro hombre interior, un ser que necesita de alimento para fortalecer el conocimiento que tenemos como hijos de Dios. El día de reposo o sábado es una ley que si no la has guardado, tiene muchos beneficios pero nadie mejor para enseñarte que quien lo ha creado para nosotros, te recomiendo que puedas leer Isaías 55 y 56 de Isaías.
  6. Varias leyes. Entre otras leyes encontramos leyes para los que son trabajadores y a los siervos o empleados; leyes para los que tienen negocios; leyes para los amigos o compañeros; leyes para los matrimonios; leyes para los padres e hijos; leyes para la guerra; leyes para las herencias, etc. Hay muchas otras leyes incluidas en las sagradas escrituras, cada una de ellas requiere estudio y análisis.

A más de ver si todas estas leyes tienen vigencia o no (la misma escritura nos da respuesta) veamos su beneficio, si nos sirven en nuestra vida de alguna manera.

La ley de Jehová es perfecta, que vuelve el alma: El testimonio de Jehová, fiel, que hace sabio al pequeño. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón: El precepto de Jehová, puro, que alumbra los ojos. El temor de Jehová, limpio, que permanece para siempre; Los juicios de Jehová son verdad, todos justos. Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; Y dulces más que miel, y que la que destila del panal. Tu siervo es además amonestado con ellos: En guardarlos hay grande galardón. (Salmos 19:7-11)

Aunque ignoremos las escrituras hay una ley que siempre nos recordará que somos creados a imagen de Dios, quien nos hizo perfectos para que no faltaremos en alguna cosa, siempre nos recuerda por medio de nuestro organismo que algo estamos haciendo mal: Como cuando nos ponemos nerviosos, nos duele el estómago, nos tiemblan las rodillas, sufrimos alguna enfermedad, cambia el estado de nuestro rostro natural, subimos el tono de nuestra voz para comunicarnos, abusamos de los demás, etc. Hay muchas formas en las que hemos sido diseñados para conocer las faltas que podemos cometer con la creación de Dios. Pongamos atención en todo nuestro entorno y veamos lo que Dios nos quiere enseñar para no caer en pecado y transgredir alguna de las leyes que ha establecido para nuestro beneficio.

Y si queremos ser perfectos es la ley de Dios la que nos perfeccionará, así como Jesucristo quien fue hecho súbdito a la ley (Gálatas 4:4) podemos aprender a vivir conforme a la voluntad de Dios, quien siempre nos advierte de lo porvenir para estar apercibidos y obrar justamente para recibir bendición, evitando así el pecado y coronarse con la victoria de la vida eterna.