Jesucristo dijo: “...No todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos; mas el que hiciere la voluntad de mi padre que está en los cielos” (Mateo 7:21)

Diciendo: Padre, si quieres, pasa este vaso de mí; empero no se haga mi voluntad, sino la tuya. (Lucas 22:42)

Baby photo created by phduet - www.freepik.com" class="pull-right"/>Lectura inicial Job 1:8-22

Si reconocemos al Creador como nuestro Padre, protector y bienhechor, entonces ¿nos podríamos resistir a su voluntad? No importando cuál fuere, a nuestros ojos puede ser algo bueno o malo, pero siempre se cumple su voluntad si creyéramos en Él. “Un dicho de Elí:  Entonces él dijo: Jehová es; haga lo que bien le pareciere”. (1 Samuel 3:18)

Tomemos como ejemplo siempre a los hombres del ayer que nos mostraron cómo hacer y aceptar la voluntad de Dios. “ Y el mundo se pasa, y su concupiscencia; mas el que hace la voluntad de Dios, permanece para siempre.” (1 Juan 2:17) Jesucristo con la misma línea nos deja el mismo ejemplo “Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, mas la voluntad del que me envió.” (Juan 6:38)

Por lo tanto meditemos cuando expresamos “Hágase tu voluntad”; Lo que debemos pretender es que nosotros podamos hacer lo que Dios quiere, porque nuestra voluntad debe estar sujeta de tal modo a la voluntad de Dios, que queramos absolutamente lo mismo que Él quiere. Y también de forma contraria que despreciemos lo que a Dios no le agrada, porque los rectos de corazón son los que buscan sin descansar en su vida hacer la voluntad de Dios, y no forzar su palabra a sus propios deseos. Leamos este ejemplo: “Porque el siervo que entendió la voluntad de su señor, y no se apercibió, ni hizo conforme á su voluntad, será azotado mucho.” (Lucas 12:47).

En la oración que nos enseña nuestro Señor Jesucristo leemos que pidamos que la voluntad de Dios sea hecha en el cielo como en la tierra (Mateo 6:10). Si esta voluntad realmente se cumpliera en la tierra no tendríamos el cúmulo de problemas que vemos hoy en día, tampoco la infinidad de grupos religiosos que dicen hacer la voluntad de Dios, nuestro creador nunca fue su deseo crear dos pueblos o un sin fin de iglesias, así como su hijo dice: “Porque él es nuestra paz, que de ambos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación”. (Efesios 2:14) Esto expresa lo que Dios siempre quiso, establecer una iglesia para que todos los que creyeran en Cristo fueran salvos. Un claro ejemplo de la voluntad de Dios expresada en su escritura.

La voluntad del hombre se refleja en el orgullo y la vanidad, donde un exceso de amor propio hace que todo lo atribuyamos a nosotros mismos, y que nos miremos como si fuéramos solos en el mundo. De modo que todo lo que no comprende en el plan de nuestros fines y pasiones, nos altera. y finalmente, una falsa virtud que bajo el pretexto de buscar a Dios, no busca sino lo propio, sustituyendo siempre lo que Dios quiere por deseos inútiles. Así detenemos las bendiciones celestiales.

Y cualquier cosa que pidiéremos, la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él. (1 Juan 3:22)

Hay muchos ejemplos que buscaron vivir en conformidad con la voluntad de Dios, recordemos siempre estudiar y aprender de estos hombre y mujeres como: Abraham, Job, José, Jesucristo, Daniel, Nehemías, Ruth, Noemí, Rachel, Lea, Rebeca, Sara, María y nuestro Maestro Jesucristo, nuestro mayor ejemplo. Aquí dejamos algunos versos que nos invitan siempre a reflexionar:

Y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo tornaré allá. Jehová dió, y Jehová quitó: sea el nombre de Jehová bendito. (Job 1:21)

Así pues, no me enviasteis vosotros acá, sino Dios, que me ha puesto por padre de Faraón, y por señor de toda su casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto. Génesis 45:8

Por lo cual, entrando en el mundo, dice: sacrificio y presente no quisiste; Mas me apropiaste cuerpo: Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: Heme aquí (En la cabecera del libro está escrito de mí) Para que haga, oh Dios, tu voluntad. (Hebreos 10:5-7)

Que Dios nos ayude a cumplir con su voluntad y no la nuestra, quitando los pensamientos que nos afectan para llegar a vida eterna.

 

Reedición de artículo: 1967 2do. Trimestre. Conformidad con la voluntad de Dios.  Cuaderno de estudios para el Israel de Dios en el día del sábado de la Iglesia de Dios (israelita). Páginas 2,3 y 4.