¿Cómo abrir los ojos del entendimiento para encontrar una solución a nuestros problemas? Para aprender a vencer nuestra carne y darle paso al espíritu; CEDER será la clave para acceder a la conciliación del conflicto, esto significa dar voluntariamente a otro que disfrute de una cosa, acción o derecho.

 

Así es como aprendimos de Jesús al reconciliarnos con Dios, para derribar la pared que hacía división. Lo que hacía separación entre Dios y los hombres era el pecado, fue que Cristo aprendió, vivió y cedió su vida para dar vida. Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí. ROMANOS 14:7-9.

El hombre cuando intenta resolver un problema,  quiere salirse con la suya, tener la razón, ver humillado (porque queremos que reconozca su error) a su prójimo que cometió el agravio, ver su semblante triste, derrotado y que cargue su falta. En muchas ocasiones, queremos ver que nuestro hermano cargue un yugo en su cuello en señal de su aflicción. JEREMÍAS 27-1-2

La verdad y las palabras con sinceridad ayudarán a encontrar una solución; hablar cara a cara, abiertamente y no en dichos oscuros. Números 12:8. Cuando murió el padre de José, sus hermanos tuvieron miedo que les pudiera hacer pagar por todo el mal que le hicieron, pero llegó el momento de hablar con el corazón, ceder las dos partes; reconocer que Dios puso a José como mayor y perdonar para dar vida al pueblo.  

Ruégote que perdones ahora la maldad de tus hermanos y su pecado, porque mal te trataron: por tanto, ahora te rogamos que perdones la maldad de los siervos del Dios de tu padre. Y José lloró mientras hablaban. Y vinieron también sus hermanos, y postráronse delante de él, y dijeron: Henos aquí por tus siervos. Y respondióles José: No temáis: ¿estoy yo en lugar de Dios? Vosotros pensasteis mal sobre mí, más Dios los encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo. Ahora pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos. Así los consoló, y les habló al corazón. Génesis 50:17-21

Los problemas que tenemos con nuestros semejantes y con Dios nos llevarán a una situación de vulnerabilidad, cansancio y aflicción muy similar cuando se camina por el desierto lleno de peligros. Pero desde ahí tenemos la promesa que Dios nos tomará para mostrarnos su amor, para enamorarnos y hablarnos al corazón.   Pero luego volveré a conquistarla, la llevaré al desierto y allí le hablaré tiernamente. Oseas 2:14

Una vez que cedamos para el beneficio de ambas partes, será Dios quien cure, sane y vende nuestras heridas de todos los daños ocasionados. Para hacernos bien, podremos reconciliarnos también con ÉL.  Venid y volvámonos a Jehová: que Él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará Oseas 6:1. Dios utilizará sus cuerdas de amor para librarnos del yugo. Oseas 11:4. Mas yo haré venir sanidad para ti, y te sanaré de tus heridas, dice Jehová; porque Arrojada te llamaron, diciendo: Esta es Sión, a la que nadie busca.  Jeremías 30:17

Finalmente, la invitación constante es renovarse mediante el espíritu para vencer aquellos deseos de error, pleitos, contiendas y dejar aquel hombre viciado y ser una nueva criatura en Cristo Jesús. Efesios 4:22-23