Un cuerpo, una cabeza

Cada parte de nuestro cuerpo tiene un objetivo específico y ordenado para el que cumple su función, si uno de sus órganos o sistemas falla, inmediatamente el cuerpo manifestará la deficiencia con alguna reacción u enfermedad. Pero ¿te imaginas un cuerpo sin cabeza? Creo que todo cuerpo humano necesita de una cabeza para que el resto de miembros pueda funcionar adecuadamente.

12 Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. 13 Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. 1 Corintios 12:12,13

Así que la Iglesia a la que Cristo nos invita a pertenecer, se le compara como un cuerpo, donde ya se ha dispuesto quién es su cabeza. Tal vez haya figuras de autoridad en diferentes ámbitos, pero en la Biblia Dios nos enseña que dispuso una cabeza para su pueblo, el cuál los dirigiría hacia la salvación y la vida eterna. Esa cabeza se llama Jesucristo.

El concepto al parecer es sencillo de entender, pero llevarlo a la práctica conlleva que conozcamos la decisión tan importante que tomamos si queremos hacer de nuestra cabeza a Cristo. Dios por medio de su hijo nos enseña los pasos que podemos dar para lograr la vida eterna; para lograr nuestro perfeccionamiento, él nos dirá qué hacer, cómo y por qué, no va dejarnos solos en el proceso ya que es una de sus promesas. El pueblo de Israel no supo aceptar esta cabeza, por el contrario parece que querían ser ellos mismos los que tomaran las decisiones de su vida.

La piedra que desecharon los edificadores

Ha venido a ser cabeza del ángulo.

De parte de Jehová es esto,

Y es cosa maravillosa a nuestros ojos. Salmos 118:22,23

Las mismas palabras del Salmista las vuelve a retomar Jesucristo y en el libro de los Hechos dice: Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Hechos 4:11

Los edificadores que preferían tener el título y el poder sobre las gentes, pero se habían olvidado quién es el que les daba esa autoridad, con la misma potencia ahora había puesto a Jesús como cabeza de ángulo, donde de dos pueblos conformó su Iglesia.

13 Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. 14 Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación Efesios 2:13,14

El estar cercanos es para aceptar que no hay otra cabeza sino Cristro, todos nos convertimos en parte de su cuerpo que es la Iglesia, pero sin dejar de lado a la cabeza, para preguntar, para apoyarte, para resolver, para recomendar, etc. Para todas las necesidades del cuerpo está Cristo Jesús.

21 Someteos unos a otros en el temor de Dios. 22 Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; 23 porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. 24 Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. 25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, 26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, 27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. 28 Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. 29 Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, 30 porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Efesios 5: 21-30

En cada lugar y momento, Cristo nos enseña a sujetarnos los unos a los otros en amor, el orden ya lo estableció Dios para que no nos equivoquemos como seres humanos que somos, sino nos apoyamos en el que tiene toda potestad dada por Dios.

11 Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. 12 Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. Hechos 4:11-12

Y si ya ha sido puesto para salvación de todos nosotros, porque no unirnos a ese cuerpo para que la cabeza nos de salud y bienestar al hacer su voluntad.

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