La relación de Cristo con su Iglesia

La relación de Cristo con su Iglesia está descrita en una forma figurada, como cuando un novio se une a su mujer en matrimonio. Una relación tan íntima y especial que se unen para que sean uno sólo de forma espiritual, un cuerpo con un mismo pensar y un mismo objetivo, y su conexión está fundada en el amor que tienen en su mente, para hacer todo conforme a la voluntad de su padre que en común tienen.

Hay parábolas que utilizan simbolismos que podamos entender para que su significado y propósito, en nuestra mente cause un efecto de convicción por lo que nos transmite. Hoy queremos considerar una de esas parábolas que nos hablan de esa relación de Cristo con su Iglesia.

22 Y RESPONDIENDO Jesús, les volvió á hablar en parábolas, diciendo:

2 El reino de los cielos es semejante á un hombre rey, que hizo bodas á su hijo;

3 Y envió sus siervos para que llamasen los llamados á las bodas; mas no quisieron venir.

4 Volvió á enviar otros siervos, diciendo: Decid á los llamados: He aquí, mi comida he aparejado; mis toros y animales engordados son muertos, y todo está prevenido: venid á las bodas.

5 Mas ellos no se cuidaron, y se fueron, uno á su labranza, y otro á sus negocios;

6 Y otros, tomando á sus siervos, los afrentaron y los mataron.

7 Y el rey, oyendo esto, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó á aquellos homicidas, y puso fuego á su ciudad.

8 Entonces dice á sus siervos: Las bodas á la verdad están aparejadas; mas los que eran llamados no eran dignos.

9 Id pues á las salidas de los caminos, y llamad á las bodas á cuantos hallareis.

10 Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron á todos los que hallaron, juntamente malos y buenos: y las bodas fueron llenas de convidados.

11 Y entró el rey para ver los convidados, y vió allí un hombre no vestido de boda.

12 Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí no teniendo vestido de boda? Mas él cerró la boca.

13 Entonces el rey dijo á los que servían: Atado de pies y de manos tomadle, y echadle en las tinieblas de afuera: allí será el lloro y el crujir de dientes.

14 Porque muchos son llamados, y pocos escogidos. Mateo 22:1-14

En esta parábola se utilizan varios simbolismos, así que primero vamos a ver lo literal para luego entender los símbolos y qué mensaje nos transmiten. Primero nos habla de la semejanza que tiene el reino de los cielos a un rey que organizó unas bodas para su hijo. Hubo invitados que se negaron a entrar a esta fiesta, entre los invitados hubo quienes entre sus pretextos para no ir pusieron:

El trabajo de su tierra, otro a sus negocios y otros en su odio mataron a los que los estaban invitando. A estos como oyó el rey lo que habían hecho, los mandó matar y prendió fuego a su ciudad.

Como esas bodas tenían que ser llenas de invitados porque se tenían que celebrar, El rey salieron por los caminos y hallaron personas malas y buenas para ser invitados, todos ellos debían vestirse de adecuadamente, pues al encontrar uno que quiso estar, pero no vestido de bodas, lo sacaron de esta celebración.

Todo el simbolismo que maneja esta parábola, entendiéndola en su contexto nos deja una hermosa enseñanza. Primero el Rey que organizó una boda para su hijo, es nuestro Dios.

Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos: que hace que su sol salga sobre malos y buenos, y llueve sobre justos é injustos. Mateo 5:45

Nuestro Señor Jesucristo es el hijo por el que se iban a celebrar esas bodas, y los que escucharan su evangelio e hicieran compromiso con él, serían esa mujer que simbólicamente representa a su Iglesia.

Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque son venidas las bodas del Cordero, y su esposa se ha aparejado. Y le fué dado que se vista de lino fino, limpio y brillante: porque el lino fino son las justificaciones de los santos. Apocalipsis 19:7,8

Los primeros invitados, son su pueblo que nos enseña la escritura que a los suyos vino, pero no le recibieron. 11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.

12 Mas á todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, á los que creen en su nombre. (Juan 1:11,12)

Las vestimentas de bodas son todas las obras que nos justifican delante de Dios, cuando hacemos su voluntad y seguimos el evangelio de Jesús, nos vestimos adecuadamente en nuestra mente, cuerpo y corazón. Transformamos nuestra forma de vivir y de pensar para beneficio de muchos.

Yo te amonesto que de mí compres oro afinado en fuego, para que seas hecho rico, y seas vestido de vestiduras blancas, para que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. Apocalipsis 3:18

Todo este símbolo nos expresa la hermosa relación que tiene Jesús con su Iglesia, un varón perfecto que le enseñara a todos los que creen en él, a perfeccionarse a vestir adecuadamente para cuando venga por segunda vez. ¿Cómo es tu relación con Cristo? ¿dejas todo en los momentos adecuados para disfrutar y gozar del amor que nos da? Este conocimiento nos ayuda a ver lo que nos falta trabajar en nuestra relación con el hijo, no podemos tener una relación cercana, sin lo buscamos solamente en la necesidad, o si consideramos su sustento cuando quiero obtener algo de él, esta relación la iglesia debe procurarla y cuidarla, santificarse para que el esposo le pueda dar todo lo que ella necesita.

La Iglesia que Jesucristo busca, es una Iglesia prudente que busca su aceite en el tiempo que le es indicado. Nosotros hoy debemos buscar que el Espíritu Santo nos ayuda a santificarnos, para tener una relación auténtica con nuestro Señor Jesucirsto, él nos mostrará la mejor forma de llegar a nuestro Dios y de alcanzar sus recompensas.

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