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“Y reposará sobre él el espíritu deJehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová” (Isaías 1:16)

El Espíritu Santo es considerado como una entidad, un ser, equivalente a una persona, no es física como nosotros, que tenemos manos, boca, ojos, etc. Se le llama persona, porque es un ser a quien se le atribuyen acciones y sentimientos propias de un ser, porque inspira, ordena, gime, se enoja, se contrista, pide, tiene autoridad, etc. Aplicando de esta manera la figura retórica de antropopatismo. Por ser un ente metafísico que no se ve, pero que cuenta con características similares a las nuestras, se le da al Espíritu Santo el calificativo de persona (2a Pedro 1:20-21; Hechos 13:2; Romanos 8:26; Isaías 63:10; Efesios 4:30; Mateo 28:19).

El Espíritu Santo es designado en las Sagradas Escrituras con diferentes nombres, según la obra que realiza es el nombre con que es presentado. Así como al Padre y al Hijo se les llama con diferentes nombres, dependiendo de la acción que llevan a cabo, lo mismo ocurre con el Espíritu Santo.

El Espíritu Santo también es considerado en la Escritura como una potestad mediante la cual Dios obra. Se presenta en la creación y en la vida humana. También está presente en todos aquellos que cumplen con la voluntad de Dios como: Seth, Henoch, Noe, Abraham, Isaac, Jacob, etc.

Este Espíritu Santo fue quien inspiró a los escritores sagrados para que escribieran la Palabra Divina que contiene toda la voluntad de Dios (2a Pedro 1:20-21).

Hermanos, dejémonos guiar por este Espíritu si queremos alcanzar la vida eterna, porque el llevará nuestro camino por los senderos de luz que es la Palabra de Dios (Gálatas 5:22-25). 

Min. Santiago Montiel, 25 de Marzo de 2015, Punto de Fe No. 4, idisraelita.org,https://idisraelita.org/acerca-de-la-idi/puntos-de-fe/articulos/31-punto-de-fe-no-4