¿Te has sentido atrapado en la monotonía de la vida y rondan pensamientos sobre hacer un cambio importante en tu vida? Este sentimiento nos lleva a pensar en grandes cambios, en diferentes momentos de nuestra vida nos podemos sentir así, algunos nos resistimos al cambio aunque nuestros pensamientos nos lo demanda, si decidimos cambiar nos enfrentaríamos a ambientes nuevos y desconocidos. No es sencillo cambiar la comodidad y seguridad de lo que conocemos por un futuro incierto.

“Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.”

Juan 4:23-24

La adoración pertenece a quien reconoce al único Dios verdadero,y no depende de un lugar físico. Para la adoración, es importante tener sentido de quién es digno de adoración y cómo se le debe adorar. Es necesario adorar en espíritu y en verdad; nuestro comportamiento requiere ser congruente con nuestras palabras y pensamientos. La adoración se transforma en una comunión personal con Dios, es nuestra responsabilidad.

"Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra." (Oseas 6:3).

Conocer a Dios es una vida de estudio y de interés, no es decirlo solamente con los labios y manifestar que creemos en un ser supremo. El conocer a Dios es entender también que el hombre puede tener su propia versión del Dios verdadero; pero no hay quién nos pueda mostrar la verdadera gloria de Dios, sino el mismo Dios que ha puesto un guía para la humanidad y que en nuestros tiempos es el Espíritu Santo.

Nuestra visión de cuándo debe ayudarnos nuestro Dios a salir de las adversidades es muy distinta a la del que decide cuándo es conveniente que venga la ayuda. Nosotros tal vez pensemos que entre más rápido se nos ayude, mejor nos sentiremos, y podremos seguir adelante porque la adversidad ha quedado atrás; también podemos pensar que la adversidad debe ser fácil para no desgastarnos y continuar con nuestra vida como si nada hubiera pasado. Con este tipo de visión perdemos un sin fin de posibilidades que Dios ha creado para nuestra perfección.

Tal vez pensemos que para liderar tiene que existir un grupo de personas a nuestro cargo, o tener muchas responsabilidades en nuestro trabajo donde tenemos que tomar decisiones importantes. Pensando así perdemos de vista que hemos sido puestos con responsabilidades en este mundo, principalmente con nuestro prójimo, y la inicial y más importante para cada uno: la responsabilidad con uno mismo.