Nuestra visión de cuándo debe ayudarnos nuestro Dios a salir de las adversidades es muy distinta a la del que decide cuándo es conveniente que venga la ayuda. Nosotros tal vez pensemos que entre más rápido se nos ayude, mejor nos sentiremos, y podremos seguir adelante porque la adversidad ha quedado atrás; también podemos pensar que la adversidad debe ser fácil para no desgastarnos y continuar con nuestra vida como si nada hubiera pasado. Con este tipo de visión perdemos un sin fin de posibilidades que Dios ha creado para nuestra perfección.

Tal vez pensemos que para liderar tiene que existir un grupo de personas a nuestro cargo, o tener muchas responsabilidades en nuestro trabajo donde tenemos que tomar decisiones importantes. Pensando así perdemos de vista que hemos sido puestos con responsabilidades en este mundo, principalmente con nuestro prójimo, y la inicial y más importante para cada uno: la responsabilidad con uno mismo.

En las relaciones que guardamos con nuestra familia, amigos, compañeros de escuela o trabajo, novios o esposos, etc., sabemos que de las cosas más importantes es la comunicación, pues es la base de un estado armonioso entre los seres humanos. Cuando vivimos y nos relacionamos con los demás hay mucho que no tomamos en cuenta para que nuestras relaciones sean beneficiosas para las dos partes, para analizar cuánto puedo fraccionar y dañar mi relación con los demás vamos a ver algunos aspectos comunes en nuestra falta de comunicación

La palabra disciplina etimológicamente proviene del latín “discipulus”, y significa imponer un orden necesario para poder llevar a cabo un aprendizaje; también se define como doctrina, instrucción de una persona, especialmente en lo moral, arte, facultad o ciencia. Del mismo origen es discípulo, que es quien se somete a la disciplina para lograr capacitarse. Dentro de los fundamentos que se pudieran considerar para obtener disciplina hablaremos de tres características, las cuales son las más destacadas: organización, limpieza y puntualidad.

La vida actual contiene un sinfín de tragedias como: secuestros, enfermedades incurables, fracasos económicos globales, etc.; en pocas palabras podemos señalar que en nuestro planeta triunfa la injusticia, no está por demás mencionar que el mundo entero se pregunta: ¿Dónde está Dios? ¿Por qué Dios permite el mal? Además algunos confirman la siguiente frase para tratar de “exponer” a Dios: “Si Dios es todopoderoso, no es bueno del todo, si es bueno del todo, no puede ser todopoderoso”. Los señalamientos al pueblo religioso también son severos; por ejemplo: ¿Por qué Dios no termina con el mal? ¿Dónde está tu Dios?, misma pregunta realizada a David en Salmos 42:1-3, y nosotros podríamos dudar haciendo la pregunta ¿Dónde está mi Dios?.