“Los  cuales  en  otro  tiempo  fueron  desobedientes,  cuando  una  vez  esperaba  la  paciencia  de  Dios  en  los  días  de  Noé,  cuando  se  aparejaba  el  arca;  en    la  cual  pocas,  es  a  saber,  ocho  personas fueron salvas por agua”   (1ª.  Pedro 3:20)

La  paciencia  consiste  en  soportar  con   ánimo  tranquilo  los  padecimientos  físicos  y  morales.

El tiempo en nuestros días tiene una característica muy singular, parece que vuela como el humo, con todas nuestras actividades y ajetreos podemos demandar más tiempo para terminar todo lo que necesitamos hacer. Si bien los días pudieran ser acortados por diferentes circunstancias, en lo que nos vamos a enfocar es, si hemos administrado bien nuestro tiempo.

Acabas de llegar? Saluda!! ….

Te vas a retirar? Despídete!!

Una fórmula básica de convivencia!!

En la actualidad nos hemos adaptado a un estilo de convivencia frío, quizá basado en la desconfianza o en supuestos imaginarios de enemistad como primer escudo antisocial. Sin embargo, resulta agradable escuchar a niños o adolescentes saludar a personas adultas con respeto y cortesía. Mayormente cuando también saludan a un compañero de su edad evitando un saludo carente de mensaje.

El apoyo hoy en día, como lo ha sido siempre, es necesario para el logro de nuestros objetivos; nuestra condición y necesidades nos hacen dependientes de otros. Cuando hay  diferencia de pensamientos e ideas nos pueden separar de los demás, apartándonos, buscando trabajar solos en lugar de trabajar en equipo.

En todo lugar están los ojos del SEÑOR,

         observando a los malos y a los buenos.

Proverbios 15:3

Tenemos la libertad de actuar conforme nuestra razón nos dicte cómo hacerlo y nos ayude a tomar las mejores decisiones para nosotros y para los que nos rodean; con esa libertad también podemos decir que las consecuencias de nuestras acciones son nuestra responsabilidad, nadie paga por los pecados de los demás, si alguno encuentra salvación puede ayudar a otros a encaminar a otras personas a llegar; pero no podemos salvar a las personas de sus propias acciones.