Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable á Dios, que es vuestro racional culto. (Romanos 12:1)

El apóstol Pablo fue un hombre muy preparado en las cosas de Dios, una de las personas más cultas que podemos leer en la escritura; por todos los datos de las cartas y el libro de los Hechos nos podemos dar cuenta que el llamado que le hizo Jesucristo, fue necesario para que por medio de él se manifestara la predicación del evangelio a los gentiles, judíos, griegos, romanos, etc. Y que todos los que creyeran fueran salvos.

¿Qué pues diremos? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Empero yo no conocí el pecado sino por la ley: porque tampoco conociera la concupiscencia, si la ley no dijera: No codiciarás. (Romanos 7:7)

El pecado según versos bíblicos tiene que ver con la ley que ha establecido Dios desde el principio, no desde que hubo una legislación en el pueblo, sino las leyes que existen en la creación de Dios, para todo es establecido límites, sabiendo Dios que cuando se traspasa alguna norma divina hay una consecuencia. Esto es fácil descubrirlo por medio de la experimentación, muchas leyes que conocemos las podemos poner a prueba. Una que nos es muy común transgredir es la alimentación; cuando conocemos que el abusar de algunos alimentos genera malestares y enfermedades, depende de nosotros si las seguimos comiendo o los evitamos porque en nuestro cuerpo hay leyes que nos avisan para no sufrir posteriormente las consecuencias de nuestras acciones.

“Empero gracias á Dios, que aunque fuisteis siervos del pecado, habéis obedecido de corazón á aquella forma de doctrina á la cual sois entregados“. (Romanos 6:17).

Cuando hablamos de doctrinas a nivel general, hay un sin fin de ellas, tanto religiosas como científicas. Jesucristo en el tiempo que estuvo predicando el evangelio, advertía que se levantarían falsos Cristos y falsas doctrinas (1a. Timoteo 1:3). Por ello tan importante saber acudir a la verdadera doctrina, que no es fundada por hombres ni traída por voluntad humana, la doctrina de nuestro Dios ha estado por la eternidad esperando que la conozcamos y la adoptemos en nuestra vida.

¡Gracias a Dios! algo que es común escuchar, las personas le dan gracias a Dios por diversas cosas: por la salud, por los hijos, el trabajo, la diversión, etc. La frase es grata escucharla, significa que la persona que la dice, está consciente que hay un ser al que debemos agradecer por todo. La misma Biblia nos enseña a ser agradecidos con nuestro Dios. “Dando gracias siempre de todo al Dios y Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo” Efesios 5:20.

Con mucha fe en el Dios verdadero, me dirijo a ustedes para motivarlos a realizar algo que busca el favor de Dios sobre su Iglesia y sobre todos los que estamos viviendo estos tiempos complicados.

La Iglesia de Dios no está a favor de algún partido político, ni de un personaje del mundo en particular. Hemos visto las circunstancias en las que vive la humanidad confiando siempre en la Palabra de Dios que nos anuncia todo lo que vivimos en nuestros días. México no es la excepción, pasando por momentos de crisis y división entre sus pobladores.