Un pan y copa de bendición

Este 14 de del mes primero, mes de Abib, conmemoramos el sacrificio de Jesús, por medio del cual encontramos la salvación de nuestra alma y que es alimentada por las promesas de Dios. No con solo el pan vivirá el hombre, más con toda palabra que sale de la boca de Dios. Mateo 4:4

El Maestro dijo: Yo soy el Pan de vida, el que a mí viene nunca pasará hambre, Yo soy el Pan vivo que bajó del cielo. Si alguno come de este pan, vivirá para siempre. Éste pan es mi carne. Y tomando una copa dijo: esto es mi sangre del nuevo pacto, que es derramada, bebed todos porque es mi sangre derramada para el perdón de los pecados. Juan 6:35

Participar del pan, que representa el cuerpo del Mesías y, el fruto de la vid que simboliza la sangre de Jesús, deberá ser una bendición para nuestra vida y debemos hacerlo de una manera digna. Porque el pan que partimos y la copa de bendición es nuestra relación de comunión con Jesús, la cual todos los días invertimos al ser parte del cuerpo que es la iglesia de Dios, guardando nuestro cuerpo, alma y espíritu sin represión, dispuesto a ser corregido y probado por nuestra conciencia.

El Apóstol Pablo nos invita y exhorta que cada vez que tengamos la oportunidad de celebrar la fiesta de la Pascua lo hagamos no en la vieja levadura, ni en la levadura de malicia y de maldad, sino en ázimos de sinceridad y de verdad. (1Corintios 5:7) No participando aún con el conocimiento pasado, en donde había vicios y faltas sino en la certeza dando un valor al sacrificio de Jesús que es reflejado en nuestra obediencia, de tal manera celebrar PESAJ será un acto de amor y bendición, tomar los emblemas fortalecerá nuestra comunión con Jesús, y así nuestro mayor presente, ofrenda en está solemnidad será la SINCERIDAD Y VERDAD

Finalmente, ninguno se quede sin participar del sacrificio de Jesús, ninguno se quede fuera de las promesas de Dios, reconocer que un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y su nombre es Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.  Isaías 9:6-7

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