¿Alguna vez hemos aceptado que somos impotentes para librarnos de algo que nos está afectando? El aislamiento, la sobreprotección y el orgullo son algunas señales de los miedos que nos aquejan y que se manifiestan en nuestras interpretaciones para proteger el ser que hay dentro de nosotros.

La fijación del miedo se produce porque más allá del cuerpo, que tiene su propia lógica, subsisten programaciones mentales e ideas que continúan alimentando un mecanismo que ya es inútil.

“ Y  no   sólo  ellas,  mas   también  nosotros   mismos,  que   tenemos   las  primicias  del Espíritu,  nosotros   también  gemimos  dentro  de  nosotros  mismos,  esperando  la  adopción,  es  a   saber,  la  redención   de  nuestro   cuerpo.”

(Romanos 8: 23)

Según  Webster,  el  acto  de  redimir,  rescatar, libertar; comprar  por  el  favor   de  Dios   y  la  muerte  de  Cristo,  es  a  lo que se llama “Redención”.

Las enseñanzas de la Biblia nos permiten ver en  este  favor  divino, el perdón  de  los   pecados  y   la  promesa  de  la  Vida Eterna. El  texto  anterior  y  lo   que se  cita  en  Efesios 4:30, nos prueba que la redención en toda su plenitud  no  está   completa,  sino  hasta  que  venga nuestro  Señor  Jesucristo  por segunda vez  y traiga consigo nuestro galardón.  El  perdón de  pecados es para nosotros ahora; pero la redención de nuestro cuerpo será cuando seamos  vestidos de inmortalidad; es decir, hasta la resurrección.

La falta de control sobre la vanidad se manifiesta de muchas formas en nuestra vida, siendo la vida misma calificada como vanidad por el sabio Salomón. Todos nuestros deseos de personas mortales, pero con apego a las cosas, bienes y reconocimientos de este mundo que ha de terminar; y aún aquellos logros en los que quisiéramos ser reconocidos por el esfuerzo tan grande que hacemos para Dios, creyendo que por esto somos mejores que los demás... Y es que la vanidad puede ser algo que nos impida acercarnos a Dios, nos aleje de nuestros verdaderos pensamientos y propósitos; y nos limite en nuestro desarrollo espiritual.