Este mundo ha tenido grandes y distinguidos benefactores, hombres que han dado su vida por una patria, por la libertad material. Por un ideal, por una institución etc.,Y todos ellos han merecido admiración y respeto, pero ninguno ha logrado la redención integral de la humanidad, ninguno ha tomado el lugar que ocupó el insigne Maestro de lsrael. El vino como la misma Biblia lo dice: “para dar su vida por la vida del mundo" (Juan 6:51).

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por El. El que cree en El no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios". Juan 3:16-18 LBLA

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La influencia de la oración es algo que solamente los que han saboreado las bendiciones de la oración podrán explicar.

Santiago dice: "...no tenéis lo que deseáis, porque no pedís." (Santiago 4:2). El gran maestro que nos trazó el sendero de la oración también dijo: "Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá." (Mateo 7:7).

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“Y El os declaró su pacto, el cual os mandó poner por obra: esto es, los diez mandamientos, y los escribió en dos tablas de piedra.”

Deuteronomio 4:13

Bíblicamente tenemos leyes que hay quienes piensan que no siguen siendo vigentes; aunque fueron escritas en el año 1941 a. de C., si las analizamos tienen vigencia en nuestro días y como son emitidas por Dios esas leyes son perfectas. El problema principal desde esos tiempos y en el presente, somos nosotros mismos que alteramos y no respetamos las leyes; por ello vamos analizar la vigencia actual de ese decálogo que dio nuestro Dios a Moisés en un monte y que escribió en dos tablas de piedra para que fueran leídas delante de las naciones.

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