Deja atrás las tinieblas, la oscuridad de este mundo por medio de Jesús, el propósito del hijo de Dios para la humanidad es dar luz, aquel alivio que necesita ante tanta maldad, Jesús dijo: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”. Juan 8:12.
Para tener a Jesús en tu vida se requiere quitar todos aquellos escondrijos de vergüenza, esas acciones que reprende la conciencia como el robar, mentir, la violencia para que, en consecuencia; habite luz en tu vida y así resplandezca la lumbrera del evangelio de la gloria de Cristo. 2 Corintios 4:1-9.
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