Nuestro Fruto, La Santificación

Cuando has necesitado de alguien o algo para tu bienestar, ¿cuándo te gusta que venga la respuesta favorable a ese deseo o petición? Como seres humanos preferimos que la respuesta sea inmediata. Si esa petición que hacemos es hacia Dios, nos gustaría que respondiera en el momento de nuestro clamor, pero no es que Jehová no esté preparado para respondernos, sino que nosotros no nos encontramos en el momento ideal para recibir la respuesta.

Así que la palabra de Dios siempre nos ayudará a estar apercibidos como aquellas vírgenes prudentes que preparan su aceite a su tiempo para cuando venga el Maestro.

Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. Mateo 24:42

Algo que nos ayudará para que las respuestas de Dios vengan sin tardar es que busquemos nuestra santificación. El santificarse es aprender a apartarte de todo lo que te va afectar, y que a su vez afectaría a los que te rodean, muchas de estas cosas las conocemos, pero hay muchas otras que Dios conoce y siempre nos advertirá para que no erremos del buen camino.

Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte. Proverbios 14:12

Si Dios conoce las consecuencias de todas las malas decisiones que tomamos, lo correcto sería que acudamos a Él. Lamentablemente sabemos que nuestras opciones también están nuestros propios caminos, que en nuestra mente son derechos y que creemos saber que tenemos todo controlado. Así el pueblo de Israel nos deja una hermosa enseñanza, pensando que ya lo sabían todo y que no necesitaban más de la instrucción de Dios.

En el tiempo que Israel fue llevado en cautividad, se contaminaron con las costumbres y creencias que tenían en otros pueblos en 2 Reyes 17, veremos cómo fue que olvidaron las enseñanzas justas y comenzaron a contaminarse con costumbres que no eran sanas.

9 Y los hijos de Israel hicieron secretamente cosas no rectas contra Jehová su Dios, edificándose lugares altos en todas sus ciudades, desde las torres de las atalayas hasta las ciudades fortificadas, 10 y levantaron estatuas e imágenes de Asera en todo collado alto, y debajo de todo árbol frondoso, 11 y quemaron allí incienso en todos los lugares altos, a la manera de las naciones que Jehová había traspuesto de delante de ellos, e hicieron cosas muy malas para provocar a ira a Jehová. 12 Y servían a los ídolos, de los cuales Jehová les había dicho: Vosotros no habéis de hacer esto. 2 Reyes 17:9-12

Todos los errores que cometieron trajeron muerte y destrucción sobre su pueblo, de ser una de las naciones más poderosas, ahora eran cautivos y cometían idolatría. Las instrucciones de Dios eran claras, no podían servir, adorar a otros dioses, ni tampoco hacer lo que otros pueblos hacían. De aquí el pueblo dividió su corazón y la santificación que podían lograr para que todo les saliera bien, se alejaba más y más de sus vidas. 

34 Hasta hoy hacen como antes: ni temen a Jehová, ni guardan sus estatutos ni sus ordenanzas, ni hacen según la ley y los mandamientos que prescribió Jehová a los hijos de Jacob, al cual puso el nombre de Israel; 35 con los cuales Jehová había hecho pacto, y les mandó diciendo: No temeréis a otros dioses, ni los adoraréis, ni les serviréis, ni les haréis sacrificios. 36 Mas a Jehová, que os sacó de tierra de Egipto con grande poder y brazo extendido, a este temeréis, y a este adoraréis, y a este haréis sacrificio. 2 Reyes 17:34-36

Así quiere Jehová nuestra santificación, previniendonos de todo el mal y que nos apartemos de lo que nos puede dañar. Dios sabe nuestras necesidades y también las suple de la manera adecuada.

20 Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres acerca de la justicia. 21 ¿Pero qué fruto teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de ellas es muerte. 22 Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna. Romanos 6:20-22

Nuestra vida sin Dios, no había justicia y no podíamos hacer diferencia entre lo que nos convenía y lo que afectaba, pero ahora podemos contar con el conocimiento de Cristo, por medio de él nos santificamos en obra, dicho, pensamiento, para no cometer los mismos errores que el pueblo de Israel.

4 Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más. 2 Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús; 3 pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación; 4 que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor; 5 no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios; 6 que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado. 7 Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación. 1 Tesalonicenses 4:1-7

Todo lo que nos hace diferentes a los demás con ayuda de Dios, nos previene de los males que guarda el mundo, el apartarse de ese mal es sabio e inteligente, porque hemos descubierto el bienestar de nuestras vidas en Cristo Jesús.

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