Una semilla en tu interior

Así ha dicho Jehová, que da el sol para luz del día, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche; que parte la mar y braman sus ondas; Jehová de los ejércitos es su nombre.

Jeremías 31:35

Todo inicia desde una pequeña partícula, la vida manifiesta su esplendor cuando esa energía es ordenada por el Creador del universo y es puesta para dar una oportunidad a la existencia de algo hermoso, estoy hablando de ti, la persona que lee en este momento.

Mira a tu alrededor, ¿qué hay? Mas que objetos que te sirven para descansar, vestirte, ocupar tu tiempo o llevar a cabo las actividades de tu oficio o trabajo, podrás observar detrás de toda esa materia que hay algo más importante: los pensamientos que lograron crear las formas de esos inventos ¡Y cuánto nos han facilitado las actividades diarias o incluso absorbido en ellos! pero todo eso fue hecho para comodidad y para suplir necesidades en el diario vivir, bien sabemos que como algo básico necesitamos comer, descansar y vestirnos, es algo normal; en todo lo que el hombre ha logrado hacer fue el proceso creativo, la inteligencia y la emoción que Dios concedió para que pudiera ocuparse en algo, ¿en qué estamos usando esas capacidades? ¿Qué vale más para mí, lo que hay fuera o lo que llevo dentro de mi pensamiento?

Observa la naturaleza, cómo se esfuerza sin presionarnos en pedir algo, en dar el fruto para que comamos, cómo obedece las leyes que Dios le ha puesto para que podamos disfrutar de todo. A ti no te cuesta nada la luz del sol que te alumbra cada mañana, ni el sonido agradable del canto de las aves que oscila entre las ondas emitidas por el desorden urbano, tampoco te cuesta la luz de la luna que te acompaña por las noches, inspirándote un aire de tranquilidad. ¿Te pasa que a veces estás fatigado? Mira el paisaje tan extenso que te ofrece Dios en las nubes, en las montañas, en los mares, los detalles sutiles y bonitos en una pequeña flor, en el follaje de un árbol. Si vez la lluvia de otra forma, podrías refrescarte a sonrisas en ella, si tienes sed y estás cerca de un río o cualquier fuente de agua pura, los árboles no te reclamarán por compartirte el agua que corre y fortalece sus raíces. El mar no te detendrá si te quieres relajar en él. Al aire no le interesa si corre entre todos y nadie sabe dónde empezó o terminará su viaje, el aire le anuncia a tus poros una sensación de estar vivo. Con todo esto y tantas cosas más que podríamos mencionar, podemos apreciar que los detalles que Dios ofrece para decirte: te amo, te cuido, te doy todo lo que necesitas, son incontables.

Lo más interesante de este planeta no es que podemos vivir en una era de la tecnología, lo que llamamos los avances de la ciencia, lo más interesante es preguntarnos: ¿seguimos en conexión con nuestro origen? ¿Cuidamos las bendiciones que tenemos a nuestro alrededor?, ¿Nos damos cuenta y apreciamos lo extraordinario de la forma en que hemos sido formados?

Recuerda que hay una pequeña semilla en ti, que te hizo habitar en este mundo, eres creación de Dios, por tanto, Dios te permite de sí, tener lo más espectacular sin comprarlo y se te otorga desde que naces: el amor que todo puede transformar y una existencia para crecer como el árbol que es hermoso, hecho a detalle, bien plantado por Dios y que dará buenos frutos.

Y será como el árbol plantado junto á arroyos de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará. Salmos 1:3

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