Las gentes consideran que Dios no puede ser malo y que por ser bueno tendrá misericordia de ellos, porque un Dios que es todo amor, no puede quemar con fuego, ni puede ser un Dios destructivo.
Esta forma de pensar ha llevado a muchos en vivir inadecuadamente, pensando que pueden llevar una vida de placeres y sin normas, regidos por sus ideas y filosofías, sin consecuencias; satisfaciendo sus vanidades para que al final de su vida busquen a Dios y con un “arrepentimiento final” obtengan el perdón. Así interpretan el amor de Dios.
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