¿Cuántos años crees que necesitamos como humanidad para no cometer los mismos errores? Puedes ver que nuestra naturaleza es errar del camino una o varias veces, pareciera como si cada generación tuviera que comprobar por ella misma que lo que hicieron nuestros antepasados realmente fue malo. Y ahí en toda esa historia ha estado Dios, paciente para que todos entendamos que sus caminos son los que nos llevan a la salvación.

Con todos estos errores, Dios que es grande en Misericordia y con su infinito amor, perdona las acciones que tanto como su pueblo como la humanidad ha cometido. El pueblo de Israel es la muestra de cómo a pesar de sus pecados e idolatría, Dios extendía sus manos para que pudieran tener una nueva oportunidad, oportunidad única de hacer las cosas conforme a su voluntad.

 

2 Crónicas 7:13-14

Si yo cerrare los cielos, que no haya lluvia, y si mandare á la langosta que consuma la tierra, ó si enviare pestilencia á mi pueblo; Si se humillare mi pueblo, sobre los cuales ni nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

Estas son las oportunidades únicas y reales que necesitamos, cuando hemos identificado una necesidad de alguien que nos guíe por las sendas de verdad y Justicia, no nos tardemos en aprovechar ese perdón, por que Dios perdona todas nuestras faltas sin acordarse de ellas

Jeremías 33:8

Y los limpiaré de toda su maldad con que pecaron contra mí; y perdonaré todos sus pecados con que contra mí pecaron, y con que contra mí se rebelaron.

Para que este perdón tenga el efecto que necesitamos, tiene que ser sincero y no convertirnos a medias o con algún fundamento ajeno a Dios, el alma, cuerpo y espíritu se pueden convertir sinceramente a Dios. y transformarlos en una criatura que tenga bendición y protección de lo alto, ya que viven en la luz de Cristo.

Por eso nuestro Dios nos dice en el profeta Jeremías 4:1,4

SI te has de convertir, oh Israel, dice Jehová, conviértete á mí; y si quitares de delante de mí tus abominaciones, no andarás de acá para allá. Circuncidaos á Jehová, y quitad los prepucios de vuestro corazón, varones de Judá y moradores de Jerusalem; no sea que mi ira salga como fuego, y se encienda y no haya quien apague, por la malicia de vuestras obras.4:1,4

Si nos hemos de quitar lo malo de nuestra mente, los sentimientos que nos dañan, las costumbres que afectan, las palabras que matan; si nos hemos de quitar todo eso que sea una conversión y una vida que esté alineada con la de Dios, a imagen de su hijo, porque siempre nos mostró la forma de cómo podemos llegar al Padre.

Jesucristo no vino a condenar al mundo, sino que el mundo sea salvo por medio de Él. Cristo nos enseña que para que podamos conocer y estar en la tierra prometida, hay que nacer de nuevo, una conversión total de lo que somos. En sus palabras leemos:

Juan 3:3,5

Respondió Jesús, y díjole: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios. Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. 

El mandamiento es claro, hay que nacer de nuevo, una vida nueva criada conforme al ejemplo del hijo.

Efesios 4:20-24

Mas vosotros no habéis aprendido así á Cristo: Si empero lo habéis oído, y habéis sido por él enseñados, como la verdad está en Jesús, a que dejéis, cuanto á la pasada manera de vivir; el viejo hombre que está viciado conforme á los deseos de error; Y á renovarnos en el espíritu de vuestra mente, y vestir el nuevo hombre que es criado conforme á Dios en justicia y en santidad de verdad.

Y si seguimos leyendo las escrituras, ellas serán nuestra guía para tener esa vida nueva que deseamos, así alejamos todo lo malo que tiene este mundo, porque Dios es fiel con sus promesas y si guardamos sus mandamientos el nos promete vida eterna.

...yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Juan 10:10