Un momento, una oportunidad

Si todas nuestras necesidades fueran cubiertas, ¿en qué condición nos dejaría? Como no nos falta nada, ¿qué buscarías, a quién acudirías para que te ayudara si no hay más necesidad? Por esto necesitamos descubrir la primera necesidad: el regresar con el Padre que me hizo (Juan 14:6), la relación más importante en mi vida, porque olvidamos que tenemos necesidad de Él (Salmo 42:1-2). Él suple todas nuestras necesidades (Filipenses 4:19), pero en nuestra búsqueda por tenerlo todo, las suplimos por una versión terrenal, la cual se ha ido deteriorando a través de las generaciones (Romanos 1:21-23).

Entonces, si descubres que esta es una relación especial e importante en tu vida, ¿a quién acudirías para restaurarla? (Hechos 4:12) Podríamos pensar en alguna versión de lo que los demás definen como Dios, o a la fuente de Eternidad. Al mismo Dios que nos formó y nos hizo (Isaías 43:1).

Si piensas por algún momento en este Dios, ¿cómo sería?, ¿qué es lo que alcanzarías a visualizar? Quiero poner esto en tu corazón: ¿ese Dios dejaría a sus hijos desamparados? ¿Forzaría a alguien a ser su Dios? ¿Te dejaría a la deriva en el conocimiento?

Si este Dios hizo el universo y todo lo que nos rodea, entonces cuidaría a toda su creación, dando leyes para que todo cohabite y que sea de beneficio lo uno con lo otro. Este Dios conocería todos los problemas del hombre y le daría su conocimiento para prevenir los males que guarda el mundo (Salmo 32:8).

Este Dios lo podemos definir como la fuente de conocimiento y de amor (1 Juan 4:8). Fuente inagotable de lo que nosotros. Si es amor, paz, perdón, justicia y esperanza. Todo nos lo podría suplir, porque no hay mejor Padre y Madre que Él.

Entonces, si ya identificaste de dónde provienen nuestros males: todo es conocimiento e ignorancia. Lo bueno y lo malo, justo e injusto, santo y profano, vida y muerte. Enseñanzas que se han transmitido con el tiempo, pero hoy tenemos la oportunidad de hacer una nueva creencia (2 Corintios 5:17).

Dios envió a su Hijo para esto: para recordarnos que hay un Dios al que debemos regresar (Juan 3:16). Si nos hemos apartado, está en nuestras manos la decisión (Josué 24:15). Jesús nos reconcilia con Dios (2 Corintios 5:18), y nos enseña que hay que ser criados nuevamente. Una crianza donde Él tiene todo el conocimiento para nosotros (Colosenses 2:2-3).

Para que disfrutemos de una vida nueva (Juan 10:10), vida llena de amor y misericordia, para que nada malo te acontezca a ti o a tus cercanos. Es entonces creer en un Dios que es único y que tiene el poder de dar vida, así como de quitarla, porque conoce lo más profundo de nuestro ser . Recuerda, le importamos y hará todo lo necesario para salvarnos y que ha estado para nosotros siempre, cuidando y protegiendo a cada uno de sus hijos por que nos ama y no descansa de recordarnos(Juan 10:28-29).

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