El conocer de la victoria de Cristo por las escrituras trae paz y esperanza al corazón, aún en este mundo de problemas, incertidumbres y maldad.   “En el mundo tendréis aflicción: más confiad, yo he vencido al mundo “Juan 16:33.

¿Cómo mantener la confianza ante la adversidad? Debemos vigilar el camino por el cual andamos, caminar avisadamente; es decir no como insensatos, más como sabios, reconocer los peligros para apartarse, aprovechando el tiempo en aquello que genera bienestar como lo es la fe, familia, trabajo, ejercicio, amistad. Efesios 5:15-17. De tal modo, generamos más días alegres y reducimos aquellos días malos. 

 

Ahora bien, cuando llegue el momento de afrontar aquellos días malos, o resultados diferentes a los que deseamos como: reprobar un examen, terminar un noviazgo, suspender una carrera, despido laboral, cierre de un local, muerte de un ser amado; son acontecimientos por los que estamos viviendo y llegará el momento de asumirlo porque “nada hay nuevo debajo del sol” Eclesiastés 1:9. Podemos pasar por todo ello solos, o acompañados de Dios. 

La invitación del día de hoy es encontrar consuelo en los brazos de Dios, tomar su compañía, su ayuda y su protección. Dios se manifestará en nuestra vida en diferentes maneras y sólo resta aceptar al abrir nuestro corazón. Llegará en el momento oportuno por diferentes situaciones. Por ejemplo, en un elocuente anunciador, una flexión, predicación, canción o alabanza. Para encontrar cuál es nuestro deber-actuar, seguir el consejo del paciente Job “Orar a Dios, y le amará, Y verá su faz con júbilo: Y él restituirá al hombre su justicia” (Job 33:14-23-26) buscando que Dios sane, restaure nuestra necesidad para nuevamente tener alegría a nuestra vida. 

“Y sabemos que á los que á Dios aman, todas las cosas les ayudan á bien, es á saber, á los que conforme al propósito son llamados Romanos 8:28. Dios habla en muchas formas, los hijos de Dios debemos desarrollar el amor para tener la virtud de entender aquel lenguaje para saber cuál es su propósito.

Había una pregunta en el profeta Job que dice: “Recibimos el bien de Dios, ¿y el mal no recibiremos?”; Debemos aceptar que habrá momentos difíciles donde se experimentará el dolor con el objetivo de manifestar la gloria de Dios., no resistir a la voluntad del Eterno y confiar en las promesas que Jesús. Por lo tanto, debemos buscar lo que es permanente y dejar ir lo que es terrenal. “Mas si es de Dios, no la podréis deshacer; no seáis tal vez hallados resistiendo á Dios Hechos 5:34-39.

Finalmente, la invitación es tener a Dios en nuestra vida en los días buenos y en los malos, “reteniendo en todos los tiempos la palabra de vida para que yo pueda gloriarme en el día de Cristo, que no he corrido en vano, ni trabajado en vano” Filipenses 2:16. Tener presente que un día será limpiada toda lágrima podremos disfrutar de aquella paz permanente.

Así, nosotros como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios. Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.  Antes bien, nos recomendamos en todo como ministros de Dios, en mucha paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias. 2 Corintios 6:1-4