Dios nunca se equivoca

Y sabemos que los que a Dios aman, todas las cosas les ayudan a bien. Romanos 8:28

Hace mucho tiempo, en un reino distante, un monarca no creía en la bondad de Dios. Tenía sin embargo, un súbdito que siempre le recordaba acerca de esa verdad. En todas las situaciones decía: Rey mío, no se desanime, porque ¡Todo lo que Dios hace es perfecto! Dios nunca se equivoca!.

Un dia el Rey salió a cazar junto con su súbditos y una fiera de la jungla lo atacó. El Súbdito consiguió matar al animal, pero, no evitó que su majestad perdiese el dedo meñique de la mano derecha. El Rey, furioso por lo que había ocurrido, y sin mostrar agradecimiento por los esfuerzos de su siervo para salvarle la vida, le preguntó a éste: Y ahora, ¿Qué me dices? Dios es bueno? Si Dios fuese bueno yo no hubiera sido atacado, y no hubiera perdido mi dedo. El siervo respondió: Rey mío, a pesar de todas esas cosas, solamente puedo decirle que Dios es bueno, y que tal vez, perder un dedo, sea para su bien. ¡Todo lo que Dios hace es perfecto, Dios nunca se equivoca!. El rey indignado con la respuesta del súbdito, mandó que fuese preso a la celda más oscura y fétida del calabozo.

Después de algún tiempo, el Rey salió nuevamente para cazar, y fue atacado, esta vez, por una tribu de indígenas que vivían en la selva. Estos nativos temidos por todos, pues se sabía que hacían sacrificios humanos paara sus dioses.

Inmediatamente después que capturaron al Rey, comenzaron a preparar, llenos de júbilo, el ritual del sacrificio. Cuando ya tenían todo listo y el Rey estaba delante del altar, el sacerdote indígena al examinar a la víctima, gritó furiosamente: ¡Este hombre no puede ser sacrificado pues es defectuoso, le falta un dedo!. Y entonces, el Rey fue liberado. Al volver al palacio, ordenó prontamente liberar a su súbdito y traerle ante su presencia. Al ver a su siervo, lo abrazó afectuosamente diciendo: ¡Querido siervo, realmente Dios ha sido bueno conmigo!. Tú debes haberte enterado que escapé de la muerte justamente porque no tenía uno de mis dedos. Pero, ahora tengo una gran duda en mi corazón: Si Dios ha sido tan bueno conmigo, ¿Por qué permitió que estuvieses preso?. El siervo sonrió, y dijo: Rey mío, si yo hubiera estado con usted ese día, seguramente habría sido sacrificado en su lugar, ¡Ya que no me falta ningún dedo! Por lo tanto, acuérdese siempre que ¡Todo lo que Dios hace es perfecto! ¡Dios nunca se equivoca!.

Ignoramos la crisis que estamos pasando en nuestras vidas, pero si podemos considerar que: ¡Todo lo que Dios hace es perfecto! ¡Dios nunca se equivoca!. Tomemos una decisión en el lugar que estamos y reconozcamos humildemente que somos de carne y hueso, seres extraordinarios y estamos dispuestos a que Dios nos use para lo extraordinario a sus ojos. y no ¡Desmayemos, su ayuda está en camino!

Tomado de una publicación evangélica salvadoreña, (Comunidad Cristiana Internacional).

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