El enojo sin comunicación

En las relaciones que guardamos con nuestra familia, amigos, compañeros de escuela o trabajo, novios o esposos, etc., sabemos que de las cosas más importantes es la comunicación, pues es la base de un estado armonioso entre los seres humanos. Cuando vivimos y nos relacionamos con los demás hay mucho que no tomamos en cuenta para que nuestras relaciones sean beneficiosas para las dos partes, para analizar cuánto puedo fraccionar y dañar mi relación con los demás vamos a ver algunos aspectos comunes en nuestra falta de comunicación

Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis oportunidad al diablo. Efesios 4:26, 27

Donde sí hay un problema es cuando nos enojamos y no comunicamos correctamente nuestra molestia, muchas veces la persona con la que tenemos el problema no sabe que nosotros tenemos algo que no nos agrada. Nos enojamos con la sociedad o con el mundo, pero no encontramos el canal ni las palabras para poder comunicar nuestro enojo. La ira se despierta en nosotros por no saber comunicar y nos irritamos con terceros que no tienen que ver con el problema original.

Es muy importante saber comunicar de forma correcta lo que sentimos, sea lo que sea es nuestra responsabilidad comunicarlo, ¿Por qué una responsabilidad? Porque somos parte de una sociedad, no estamos aislados, no vivimos solos en una isla para no afectar a los demás. Dios nos ha formado para vivir acompañados, desde Adán y Eva los hizo para ser ayuda el uno del otro, así las naciones y pueblos en su afinidad han logrado subsistir por compartir intereses y beneficios juntos. Así nuestro Dios por medio de su palabra nos enseña a perfeccionarnos por medio de las buenas relaciones que tengamos con los demás.

Cuando nos enojamos, los músculos y articulaciones se tensan, la sangre circula a menor velocidad y se alteran la actividad cerebral y el equilibrio en los sistemas nervioso, hormonal y cardiovascular.

No es bueno enojarnos, pero es aún peor no saber comunicar nuestros enojos, dependemos de la comunicación.

“El hombre es el único animal que come sin tener hambre, que bebe sin tener sed, y que habla sin tener nada que decir”

– Mark Twain

Aún sin decir nada con palabras, comunicamos con nuestro cuerpo y podemos manifestar sin darnos cuenta desagrado hacia las personas o intolerancia ante ideas ajenas. Así que vamos a ver qué nos enseña nuestro Dios para mejorar en este aspecto.

Amarás al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza. Deuteronomio 6:5

La base que nos enseña nuestro Dios es amor hacia nuestro creador, cuando amamos a Dios reconocemos que no estamos solos, que nuestra confianza es hacia un ser espiritual, que no vemos pero que depositamos nuestra fe que está ahí, cuidándonos y enseñándonos a vivir y a disfrutar de su creación. Al reconocer a Dios también necesitamos de Él, nos comunicamos y demandamos que sean cubiertas nuestras necesidades, estamos conscientes que nos escucha y que seremos correspondidos si hay perseverancia en nosotros.

El segundo es éste: “AMARÁS A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO. No hay otro mandamiento mayor que éstos. Marcos 12:31

Así que la segunda parte que nos enseña nuestro Dios es que así como lo reconocemos a él, también hay que reconocer a nuestro prójimo, vivimos juntamente con 7 billones de personas y todas ellas son singulares y especiales para Dios, así que reconocemos que así como Dios nos ama, también las ama a todas ellas, si aprendemos a escuchar nuestro entorno nos daremos cuenta de cuánta necesidad hay por conocer de Dios, por ello el vínculo con la perfección es la caridad.

Así que mejoramos si comunicamos, no podemos dejar a nuestro prójimo sin que sepa nuestros problemas, una recomendación en el libro de Santiago 5:16 dice: Por tanto, confesaos vuestras faltas unos a otros, y orad unos por otros para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede lograr mucho. No sabemos el poder que tiene la comunicación hasta que probamos su eficacia. No vamos andar gritando a los cuatro vientos nuestros problemas, pero si encontrar la manera de comunicarnos, aquí te dejamos un artículo que nos habla de 5 tips para confiar en la gente y podernos comunicar mejor: http://www.salud180.com/salud-dia-dia/5-tips-para-confiar-en-la-gente.

No demos oportunidad al Diablo de romper una amistad, un matrimonio, una buena relación con nuestro prójimo; una defensa de nuestro ser para no sentirse mal es apartarse de los demás, no confrontar los problemas ni a la gente, aunque de por medio este la confianza de las personas hacia nosotros. Ahí vemos que lo que le agrada del enemigo es la división, que la ira gobierne el corazón de los hijos de Dios, olvidándonos de la caridad y el perdón. ¿Qué ganamos comunicando correctamente nuestros enojos? Una mejor relación con nuestro prójimo, así podemos dar oportunidad a la edificación, al comunicar también podemos aclarar que la razón por la que estoy enojado tal vez no tenga fundamentos válidos y pueden ser malentendidos, la otra parte podrá defenderse y no sólo será enojo de un sólo lado.

No siempre recibiremos una respuesta favorable de los demás, pero nuestra responsabilidad es cumplir con lo nuestro, a cada uno le dará su paga nuestro Dios de acuerdo a sus obras, no es posible vivir sin confiar en la gente y no es posible vivir siendo desconfiables para los demás. Somos desconfiables cuando no comunicamos a los demás nuestros sentimientos. Que nuestro Dios siempre guíe nuestros pasos, pidamos sabiduría para comunicarnos correctamente con los demás y desaparezca de nuestro corazón el odio, el rencor, la envidia y los enojos sin fundamento.

Porque nosotros también en otro tiempo éramos necios, desobedientes, extraviados, esclavos de deleites y placeres diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles y odiándonos unos a otros. Tito 3:3,4

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