El poder que tiene nuestra Lengua

¡Qué gran poder tienen nuestras palabras¡ úsalas bien…

A diferencia del resto de las criaturas los seres humanos tenemos voz con la cual podemos expresar nuestros pensamientos, emociones e ideas, esta cualidad va de la mano con el poder de la elección; tenemos la capacidad de estar tomando elecciones cada momento de nuestra vida, decidimos qué pensar, qué sentir, qué mirar y qué palabras utilizar en nuestro día a día. Al hablar de la lengua se sabe que es un tema bastante amplio, sin embargo hoy nos enfocaremos de una manera más simplificada cuando tomaremos de referencia la Palabra de Dios con respecto a este tema.

Así que iniciaremos con la recomendación que nos hace el rey Salomón:

El que guarda su boca guarda su alma; mas el que mucho abre sus labios tendrá calamidad. Proverbios 13:3

Cuán importante es primero aprender a callar para saber cómo hablar, y es un planteamiento que es atendido por muy pocas personas en el mundo, sabiendo que existen dichos populares como el siguiente:

“Aprende primero a callar, para luego hablar con acierto. Porque si hablar es plata, callar es oro”

El que ahorra sus palabras tiene sabiduría; De espíritu prudente es el hombre entendido. Aun el necio, cuando calla, es contado por sabio; El que cierra sus labios es entendido. Proverbios 17: 27-28

Existe una razón muy importante para atender al consejo divino, y bien sabido por todos, la lengua a pesar de que es un miembro muy pequeño, es muy poderoso, se puede destruir o se puede sanar con ella:

Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno. Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana; pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal. Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios. Santiago 3:5-9

Que gran verdad hay en estas palabras, pero tristes a la vez, ya que es evidente que a la mayoría de los seres humanos les cuesta trabajo controlarse en distintos sentidos de su ser, el principal es en las palabras que utilizan al enfrentar situaciones diferentes.

Por ello la gran importancia de atender a la enseñanza del autor de la vida, Dios Todopoderoso, que nos dice: NO SEAS INCONGRUENTE, ya que en los escritos del apóstol Santiago encontramos el llamado a ser auténticos, de un solo pensar y sentir: De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así”. Santiago 3:10 

Esta no es la idea de un solo hombre, es la enseñanza de Dios para los seres humanos, pues desde la antigüedad encontramos las indicaciones de parte de Dios para los hombres con la finalidad de vivir en paz y en armonía dando lugar al respeto, tolerancia, armonía y al amor. El apóstol de los gentiles así lo traza en sus escritos dirigidos a nosotros a través de  la Epístola Universal a los Efesios 4:29-31 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia”

Así que cuando alguna persona se enfrenta a una situación donde es implícito el expresarse, debe de estar capacitado para poder resolver tal escena cuando sea necesario hablar, ya que en cualquier rol; esposo (a), hijo (a), empleado (a), vecino (a) puede llegar a afectar o a beneficiar dependiendo de las palabras que utilice.

Sin embargo toda ayuda es buena, y más cuando es posible acercarse a Dios, Él dota de toda habilidad a los que le buscan, con la finalidad de ser anunciadores de su Palabra:

 Jehová el Señor me dio lengua de sabios, para saber hablar palabras al cansado; despertará mañana tras mañana, despertará mi oído para que oiga como los sabios. Jehová el Señor me abrió el oído, y yo no fui rebelde, ni me volví atrás. Isaías 50:4,5

Es algo maravilloso y sorprendente que sepamos el propósito de Dios en nuestra persona, ayudar al cansado de corazón y esperanza. Y aún refuerza la invitación a ser un alumno fiel y atento, para convertirse en un sabio. El hijo de Dios al aparecer en la tierra, conocía las enseñanzas de su padre, al recordarlas a los oyentes y a estas generaciones lectoras de la Biblia:

 El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca. Lucas 6:45

Así que cuando quieras saber qué clase de corazón posees, escúchate y tú y Dios sabrán que se requiere cambiar en tu interior, tus pensamientos, tus sentimientos o tus palabras, ya que todo está conectado en tu ser. Pero recuerda, mientras hay vida, hay esperanza; con este alivio, ahora es importante echar mano de los escritos del rey David:

 Libra mi alma, oh Jehová, del labio mentiroso, Y de la lengua fraudulenta. ¿Qué te dará, o qué te aprovechará, Oh lengua engañosa? Salmos 120:2,3

Un maravilloso ejercicio de conciencia para aprovechar y trabajar en los cambios requeridos, antes de hacer daño a los demás o a uno mismo, porque todo hombre dará cuenta algún día delante de Dios.

 Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado. Mateo 12:37

Hoy es el día para cambiar las palabras que aportan poco por las que ayudan en mucho, transforman y aportan a la salvación de los oyentes.

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