La entrada triunfal de Cristo a Jerusalén

Este verso de Lucas nos recuerda lo que había profetizado acerca de Cristo en su entrada triunfal en Jerusalén. Donde todos los que lo aceptaron como el ungido y Salvador de nuestro Dios. Habían adoptado ahora su evangelio como parte de sus vidas. Así que Jesús había triunfado en los corazones de muchos de las tribus de Israel que estaban atentos a las promesas de Dios. 

Ellos decían: —¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor!. ¡Paz en el cielo, y gloria en las alturas! Lucas 19:38

La entrada triunfal de Cristo

En esta entrada triunfal, no es la primera ocasión que Jesús muestra el nombre que representaba. Pues antes de su nacimiento fue reconocido como tal por los pastores y sabios de aquella época. Las multitudes que los seguían también manifestaban que cuando enseñaba lo hacía con autoridad. 

Y se asombraban de su enseñanza porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas. Marcos 1:22

Cuando llamó a sus discípulos, les dijo “Seguidme…“ Y ellos le siguieron sin objeción alguna.

17 Jesús les dijo: “Vengan en pos de mí, y los haré pescadores de hombres”. 18 Y de inmediato dejaron sus redes y lo siguieron.

Marcos 1:17,18

Cuando menciono la ley establecida en el antiguo Testamento y empezó a magnificarla en todos los aspectos, las multitudes le escucharon. 

No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas: no he venido para abrogar, sino a cumplir. Mateo 5:17

Las cualidades de Rey cuando entro a Jerusalén

Cuando aquel neurótico endemoniado, que era una amenaza al público se encontró con Jesús, ordenó a los demonios que salieran de aquel hombre, los cuales obedecieron de inmediato (Marcos 5:1-19). Así también durante aquella tempestuosa noche sobre la mar, cuando los discípulos pensaron que morirían juntamente con la embarcación, Jesús se paró en la proa del barco reprendiendo a los vientos y al mar, y estos obedecieron y las olas huracanadas cesaron. 

26 Y él les dijo: —¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?

Entonces se levantó y reprendió a los vientos y al mar, y se hizo grande bonanza. 27 Los hombres se maravillaron y decían:

—¿Qué clase de hombre es este, que hasta los vientos y el mar le obedecen? Mateo 8:26-28

Al fin Jesús envió a sus setenta discípulos de dos en dos, estos regresaron con regocijo, diciendo: “Aún los demonios se nos sujetan en tu nombre”.

En esta forma podríamos seguir listando las obras de Jesús que manifiestan sus cualidades de un Rey que había envíado el Padre desde los cielos. No para establecer su reino en la tierra, porque cuando le preguntaron el contesto que su reino no era de este mundo:

Contestó Jesús: —Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos. Ahora, pues, mi reino no es de aquí. Juan 18:36

Jesús era el rey de los que lo aceptaban en su corazón

Entonces se convertía en Rey de aquel que lo aceptaba en su corazón, para que el gobernara por medio de sus enseñanzas. Así les mostró a sus discípulos cómo perfeccionarse y ser nuevas criaturas.

La entrada de Jesús a Jerusalén cabalgando sobre un pollino, fue una de las últimas experiencias en la vida de Jesús. 

Decid a la hija de Sion:
He aquí, tu Rey viene a ti,
Manso, y sentado sobre una asna,
Sobre un pollino, hijo de animal de carga.

Mateo 21:5

En esta ocasión la gente le aclama con gran júbilo. Este fué el triunfo del Maestro sobre los corazones de las multitudes y sobre el pecado contra el cual había predicado durante los años de su ministerio.

9 Y la gente que iba delante y la que iba detrás aclamaba, diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas! 10 Cuando entró él en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió, diciendo: ¿Quién es este? 11 Y la gente decía: Este es Jesús el profeta, de Nazaret de Galilea. Mateo 21:9-11

La entrada triunfal de Cristo se muestra en El evangelio todavía manifiesta hermosos triunfos, aunque sea temporalmente en medio de la tibieza del cristianismo. Todavía encontramos cristianos que sin temor entregan por completo su vida a Jesús, para que él sea su maestro, Rey y Señor. Porque con humildad aceptamos esa necesidad de que alguien más sea quien nos gobierne y nos purifique de toda maldad.

La voz de Cristo ha tenido ocasiones triunfantes y victoriosas en los corazones sensibles al grado que nosotros también participamos de los momentos de felicidad y de gozo que experimentó nuestro Maestro, cuando aquellas multitudes lo aclamaron y le aclamaron como el Rey Celestial.

El nombre de la Iglesia de Dios

El nombre de la Iglesia de Dios. A través de la lectura de las Escrituras sabemos que el pueblo de Dios fue conocido por el nombre de Israel antes de que Jesús comenzara su obra sobre la tierra, pero también se había

“Y si no fuere tan presto, para que sepas cómo te conviene conversar en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios vivo, columna y apoyo de la verdad” (1a Timoteo 3:15)

El nombre de la Iglesia de Dios

Los conceptos Iglesia y congregación son sinónimos. Ambos los podemos encontrar en la Biblia pero en diferentes tiempos.

La palabra congregación

Congregación en hebreo se dice KAHAL, que significa claramente lo mismo que EKLESIA  del griego. Los hombres de la antigüedad fueron llamados para formar una asamblea o congregación. Abraham y los patriarcas fueron llamados también para formar la KAHAL EV ELOHIM. La congregación o Iglesia de Dios (Gén. 12:1; Is. 43:7). El rey David dice: “En medio de la congregación te alabaré” (Salmos 22:22).

Ahora nosotros somos llamados también para formar la Asamblea o reunión de creyentes. (1a Pedro 2:9). El vocablo iglesia algunas veces se aplica a una reunión pequeña de creyentes, otras veces a un conjunto de santos, y a veces a una sola familia. (Hechos. 19:39-20; Col. 4:15; Rom. 16:1; Heb. 12:23).

El nombre de la Iglesia de Dios. Después de la resurrección de Jesucristo, Él le dio a sus discípulos la gran comisión del evangelio, al decirles:

“Toda potestad me ha sido dada en los cielos y en la tierra”

(Mateo 28:18-20).

En ese evangelio recordarían lo que el Maestro les había enseñado: “He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste. Tuyos eran, y me los diste, y guardaron tu palabra… Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre…” (Juan 17:6, 12).

La Iglesia en el nuevo Testamento

El nombre IGLESIA DE DIOS fue precisamente el que substituyó al de Congregación de Israel. Es apóstol Pablo confirma este nombre al escribirle a los creyentes y decirles: “a la Iglesia de Dios”. (1a Corintios 1:2, 15:9; 11:22; 2aCorintios 1:1).

Los apóstoles dan testimonio de que Jesús entregó su sangre a favor de la Iglesia del Señor (Hechos 20:28). Y todo el cuerpo de creyentes amparados por este nombre se conoce en la Biblia como: la familia de Dios (Efesios 3:14-15). Todos son unidos por la sangre del Cordero que fue derramada.

Esta es la congregación que se ha manifestado a través de los tiempos, a ella, como lo menciona el profeta, llegaría un tiempo cuando se le pondría un nuevo nombre. Que actualmente es la IGLESIA DE DIOS.

El tiempo uno de los bienes preciados

Uno de los bienes preciados es el tiempo. La vida se nos va y el tiempo no lo sabemos administrar adecuadamente. Hoy la administración de nuestro tiempo es una de las habilidades que debemos desarrollar. Ya que tenemos muchos distractores. Cada día el no plantearnos objetivos, nos pueden llevar a perder mucha vida de la que Dios nos concede.

“Por tanto, yo os digo: No os preocupéis por vuestra vida, qué habéis de comer o beber; ni por vuestro cuerpo, cómo habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que el vestido?”

(Mateo 6:25)
Uno de los bienes preciados es el tiempo.
Uno de los bienes preciados es el tiempo.

Y para aprovechar mejor el tiempo, Jesús nos ayuda a mantener nuestros objetivos bien planteados. Poner nuestros ojos no en lo que perece, sino en lo que nos ayuda a recibir todos los beneficios de Dios.

No nos debemos angustiar por las necesidades básicas de la vida, sino en buscar las cosas más importantes. En este caso no se habla directamente de objetivos, pero se plantea la idea de buscar lo más importante y no preocuparse por lo que se pueda considerar menor.

En otro versículo del libro de Proverbios, se menciona:

" El que planea su camino prosperará, pero el que se deja llevar por sus impulsos fracasará." (Proverbios 16:9)

Este versículo hace referencia a la importancia de planificar y tener objetivos para prosperar, es importante tener metas y planificar cómo alcanzarlas para tener éxito en la vida. Planificando aprovecharemos mejor nuestro tiempo.

El miedo no nos permite arpovechar el tiempo

Todos nos podemos plantear objetivos, pero lo que nos impide muchas veces el no lograrlo, es el miedo. Muchos no conocemos ni nuestros propios miedos, y por ello el tiempo se nos va, porque hemos optado por concentrarnos en cosas que nos ayudan a escapar de esos miedos. Jesús enseña a vencer el miedo a través de varios enseñanzas en la Biblia. Algunas de las principales maneras en las que Jesús enseña a vencer el miedo son:

Confianza en Dios: Jesús enfatiza la importancia de tener confianza en Dios y en su bendición. En varios pasajes de la Biblia, Jesús anima a sus seguidores a no preocuparse por el futuro, sino a confiar en que Dios proveerá para sus necesidades. Por ejemplo, en Mateo 6:25-34, Jesús dice: ” Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?”

Fe: Jesús enseña que la fe es una herramienta poderosa para vencer el miedo. En Marcos 11:22-24, Jesús dice: “Tened fe en Dios. Porque de cierto os digo, que cualquiera que dijere a este monte: quítate y échate al mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.”

Oración: Jesús enseña que la oración es una manera de acercarnos a Dios y recibir su ayuda en momentos de miedo. En Lucas 11:9-13, Jesús dice: “Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abre.”

Acción: Jesús enseña que no debemos dejar que el miedo nos paralice y nos impida actuar. En Lucas 10:38-42, Jesús dice: “Entonces Jesús entró en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Y ella tenía una hermana llamada María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. Mas Marta se afanaba con muchos servicios; y, acercándose, dijo: Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude.”

Para que el bien más preciado que es el tiempo, lo podamos aprovechar mejor, es necesario tener confianza en Dios. Esta fe nos ayudará a no perder el tiempo, ya que Dios nos centrará en lograr nuestros objetivos. Esperamos en Dios que sigamos aprovechando la Vida que se nos concede, no postergando, sino viviendo con propósito y beneficio para los demás.

15.- Jesús organiza su Iglesia

Jesús organiza su Iglesia. Desde la antigüedad, Dios ha organizado a sus hijos. Inició este proceso con los doce Patriarcas. Posteriormente, ya estando fuera de Egipto, Jethro, suegro de Moisés, le instruyó y le dio consejos para apoyarse en varones, hombres llenos de virtud, temerosos de Dios, llenos de verdad y que aborrecieran la avaricia. Cualidades que deberían tener porque gobernarían y juzgarían a un pueblo singular (Exodo 18:21).

“Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo”

Efesios 2:20

Cuando vino Jesús, él tomó a doce hombres, a los que llamó apóstoles, para que prepararan el camino de salvación en las ciudades de Israel, misión que ellos cumplieron fielmente durante el ministerio del Hijo de Dios. De la misma manera elige los setenta, que cumplieron su cometido en el tiempo en que el Maestro estaba con ellos.

Jesús organiza a su Iglesia

Se ha enseñado que tanto los Doce Apóstoles como los Setenta, tuvieron sucesores. Tomando como base la ordenación de Matías, que ocupó el lugar de Judas. Pero esto no es así. Porque a Judas se le nombró un sucesor para cumplir una profecía. Además de que no existe ningún otro caso de sucesión en las Sagradas Escrituras (Salmos 69:25-28; 109:8).

La ordenanza viene del Padre

Nuestro Dios, después de esta ordenación, también ha tomado del pueblo hombres para que continúen la obra de su Hijo Jesús. Llamando a todos aquellos que tiene el deseo de servirle. Como fue el caso de los apóstoles Bernabé y Pablo, que fueron apartados por el Espíritu Santo. Para llevar el evangelio por toda la tierra (Hechos 13:2-3; 13:47; Gálatas 1:15).

La organización de la Iglesia

Así como a ellos que fueron elegidos no siendo sucesores de nadie, Dios ha puesto la base para organizar a su Iglesia con varones elegidos por el Altísimo. Varones de virtud, temerosos de Dios, llenos de verdad y no codiciosos, que aborrezcan la avaricia. Llenos de misericordia para con la Iglesia y sus compañeros (Exodo 18:21), cualidades que debe tener todo Obrero de Dios: Ministros (Ancianos), Diáconos y Ayudas.

Jesús organiza su Iglesia y en estos hombres Dios deposita la responsabilidad de su Iglesia. Ellos velan por las almas, predicando y enseñando la Doctrina del Dios de Israel y el evangelio de su Hijo Jesucristo  (1a Tim. 3:1-13; 2a Cor. 12:27-28; 2a Tim. 2:15). Todos ellos predican bajo la dirección indiscutible de Dios.

Dios designó a Moisés para que dirigiera a su pueblo y cuando María y Aarón murmuraron por esta situación el Señor los castigó. Recordemos las palabras del apóstol Pablo:

“Toda alma se someta a las potestades superiores; porque no hay potestad sino de Dios; y las que son, de Dios son ordenadas” (Romanos 13:1).

Seamos obedientes a esta Autoridad, respetando la potestad que Dios les ha dado para que recibamos las bendiciones de Dios.

El lavatorio de pies, ejemplo de Humildad

El lavatorio de pies, ejemplo de Humildad que practicaban los pueblos de la antigüedad. Los orientales lavaban los pies a los extranjeros que llegaban de un viaje, porque regularmente se andaba entonces con las piernas desnudas, y los pies cubiertos solo por sandalias. Así hizo Abraham a los ángeles que recibió en su casa (Génesis 18:4). Lo mismo ocurrió con Eliezer, mayordomo de Abraham y los que lo acompañaban cuando llegaron a la casa de Labán (Génesis 15:2; 24:32); y de igual manera con los hermanos de José en su llegada a Egipto (Génesis 24:32; 43:24).

“Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavar los pies los unos a los otros” (Juan 13:14)

Abigail manifestó a David que se tendría por dichosa en lavar los pies a los siervos de este rey (1a Samuel 25:41). Solamente que este lavatorio siempre se hacía antes de comer, porque era una muestra de hospitalidad. Por esta costumbre es que Jesucristo le reconviene a Simón porque no mostraba esta cortesía (Lucas 7:44).

El lavatorio de pies, ejemplo de Humildad de nuestro señor Jesús, es un acto que se celebra cuando ya la cena había acabado, este lavatorio tiene una finalidad diferente, a la usual de los orientales, porque es hecho después de la cena del cordero pascual. La Palabra de Dios nos dice que estando comiendo Jesús con sus discípulos, toma un pan y la copa, y después de participar de estos emblemas que constituyen la cena cristiana, cuando la cena ya había acabado, Jesús se levantó de la mesa e instituyó el lavatorio, que en este caso es una muestra de humildad, que debe tener el que ha creído en Cristo: “Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavar los pies los unos a los otros” (Juan 13:14).

El lavatorio de pies, ejemplo de Humildad
El lavatorio de pies, ejemplo de Humildad

13 Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora para pasar de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo los amó hasta el fin.

2 Durante la cena, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas hijo de Simón Iscariote que lo entregara, 3 y sabiendo Jesús que el Padre había puesto todas las cosas en sus manos y que él había salido de Dios y a Dios iba, 4 se levantó de la cena; se quitó el manto y, tomando una toalla, se ciñó con ella. 5 Luego echó agua en una vasija y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a secarlos con la toalla con que estaba ceñido. 6 Entonces llegó a Simón Pedro y este le dijo:

—Señor, ¿tú me lavas los pies a mí?

7 Respondió Jesús y le dijo:

—Lo que yo hago tú no lo entiendes ahora pero lo comprenderás después.

8 Pedro le dijo:

—¡Jamás me lavarás los pies!

Jesús le respondió:

—Si no te lavo no tienes parte conmigo.

9 Le dijo Simón Pedro:

—Señor, entonces, no solo mis pies sino también las manos y la cabeza.

10 Le dijo Jesús:

—El que se ha lavado no tiene necesidad de lavarse más que los pies pues está todo limpio. Ya ustedes están limpios, aunque no todos.

11 Porque sabía quién lo entregaba por eso dijo: “No todos están limpios”. 12 Así que, después de haberles lavado los pies, tomó su manto, se volvió a sentar a la mesa y les dijo:

—¿Entienden lo que les he hecho? 13 Ustedes me laman Maestro y Señor y dicen bien, porque lo soy. 14 Pues bien, si yo, el Señor y el Maestro, lavé sus pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros. 15 Porque ejemplo les he dado para que, así como yo se los hice, ustedes también lo hagan. 16 De cierto, de cierto les digo que el siervo no es mayor que su señor ni tampoco el apóstol es mayor que el que lo envió. 17 Si saben estas cosas, bienaventurados son si las hacen. 18 No hablo así de todos ustedes. Yo sé a quiénes he elegido; pero para que se cumpla la Escritura: El que come pan conmigo[a] levantó contra mí su talón[b]. 19 Desde ahora les digo, antes de que suceda, para que cuando suceda crean que Yo Soy. 20 De cierto, de cierto les digo que el que recibe al que yo envío a mí me recibe; y el que a mí me recibe, recibe al que me envió. Juan 13:1-20

En el tiempo presente hay tantos que se consideran grandes a sí mismos, que hay necesidad de mostrarles la verdad y enseñarles el valor de la humildad, en ese acto que dejó el Maestro al lavar los pies de los mortales, que lejos de ser un rito, es necesario descubrir el hermoso significado por el cual podemos dignificarnos delante de Dios.

No puede haber verdadera humildad sin amor. El Señor mismo lo ha declarado: “Nadie tiene mayor amor que este, que ponga alguno su vida por sus amigos” (Juan 15:13). Dios siempre nos ayuda para seguir el sendero de humildad que nos dio su Hijo. Pongamos todo lo que esté de nuestra parte para que no sea en vano esta enseñanza.

La importancia de poner en práctica las enseñanzas bíblicas

La Biblia nos enseña la importancia de poner en práctica lo que aprendemos de ella en nuestra vida diaria. Por ejemplo, Santiago 1:22 dice: “Pero sed hacedores de la palabra, y no solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.” (Reina-Valera 1960). Esto significa que no debemos simplemente escuchar las enseñanzas bíblicas, sino que debemos ponerlas en práctica en nuestra vida.

En la Biblia está la teoría, pero nuestra vida diaria la practica de todo su conocimiento, desde lo más simple hasta lo complejo. Cada mandamiento y enseñanza de Dios, nos muestra un aspecto de nuestra vida para perfeccionarlo. Jesús y sus enseñanzas transmiten el poner en practica todo ese conocimiento. Los Fariseos y Saduceos juzgaban a las personas por que no hacían lo que ellos. Cristo los reprende porque todo su conocimiento no les servía para entender lo fundamental de la Ley de Dios.

La importancia de poner en práctica las enseñanzas bíblicas
La importancia de poner en práctica las enseñanzas bíblicas

Vayan, pues, y aprendan qué significa: Misericordia quiero y no sacrificio. Porque yo no he venido para llamar a justos, sino a pecadores. Mateo 9:13

Y recibían la reprensión no por que no tuvieran el conocimiento, sino porque no ponían en práctica las enseñanzas de la escritura. “Así que, todo lo que les digan háganlo y guárdenlo; pero no hagan según sus obras, porque ellos dicen y no hacen”. Mateo 23:3

Así que por medio de la forma de actuar de estos hombres, Cristo nos enseña dónde enfocarnos, para cumplir con el Mandamiento del Maestro.

Lucas 6:46-49: “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que os digo? Todo aquel que viene a mí y oye mis palabras y las hace, os mostraré a quién es semejante: Semejante es a un hombre que edificó una casa, la cual cimentó sobre roca; y vino una inundación y dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo menear, porque estaba cimentada sobre roca.”

Este es un recordatorio de la importancia de poner en práctica las enseñanzas bíblicas. Es una decisión personal aceptarlo como nuestro Maestro, pero si lo vamos hacer, busquemos poner en práctica sus enseñanzas, de este forma comprobaremos su efectividad y poder.

Otro ejemplo, es cuando Jesús enseño sobre el amor a los enemigos, en Mateo 5:44 “Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian, y orad por los que os ultrajan y os persiguen.” En este caso Jesús nos enseña la importancia de poner en práctica el amor, y no solamente escucharlo, sino hacerlo. El amor se muestra en acción como lo dice la escritura en 1ra. de Corintios 13. El amor se muestra, no sólo se dice. Y si digo amar a los demás el nos recomienda a comparar nuestra forma de amor con la que El Eterno nos enseña.

Colosenses 3:16-17, dice: “La palabra de Cristo habite en vosotros ricamente, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gratitud en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos e canciones espirituales, dando gracias siempre y por todo al Dios y Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.”. Este versículo nos muestra la importancia de permitir que la palabra de Cristo viva en nosotros y de enseñar y exhortar a otros a hacer lo mismo, al mismo tiempo que agradecemos a Dios en todo momento.

La importancia de poner en práctica las enseñanzas bíblicas nos llama a ser un ejemplo para los demás en cómo vivimos nuestra vida diaria, 1 Pedro 2:12 dice: “Vivid como ejemplo para los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.” Este versículo nos recuerda que debemos ser conscientes de cómo vivimos nuestra vida y ser un modelo para otros de cómo seguir las enseñanzas bíblicas.

En conclusión, la Biblia nos enseña la importancia de poner en práctica lo que aprendemos en nuestra vida diaria, y nos llama a ser un ejemplo para otros en cómo vivimos según las enseñanzas de Cristo.

La Pascua del Señor es una ordenanza vigente

La Pascua del Señor es una ordenanza vigente y es dada a la Iglesia como un memorial de la muerte de Cristo. Que debe ser observada anualmente (al principio del día 14 de Nisán). Que durante la celebración de éste acto se debe usar pan sin levadura y jugo de uva, como usó Jesús la noche que la instituyó. Representando en ellos el rompimiento de su carne y de su sangre.

4 “Estas son las fiestas solemnes del SEÑOR, las asambleas sagradas que convocarán a su debido tiempo. 5 El día catorce del mes primero[a], al atardecer, es la Pascua del SEÑOR. 6 El día quince de este mes es la fiesta de los Panes sin levadura, celebrada al SEÑOR. Durante siete días comerán panes sin levadura. 7 El primer día tendrán una asamblea sagrada; no harán ningún trabajo laboral. 8 Presentarán al SEÑOR una ofrenda quemada durante siete días. El séptimo día habrá una asamblea sagrada; no harán ningún trabajo laboral”.

Levítico 23:4-8

“La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?” (1a Corintios 10:16)

En los evangelios se hace mención de dos Pascuas: la que celebró Jesús con sus apóstoles en el principio del día 14 del primer mes que se llama Nisán, y la de los judíos que celebraban exactamente 24 horas después; es decir al comenzar el día 15 del mismo mes (Juan 13:1-2; 19:42).

La Pascua del Señor es una ordenanza vigente
Las Pascua del Señor es una ordenanza vigente

Jesús obedece el Mandamiento de su Padre

Hay quienes piensan que como Jesús tenía que morir el día 14 del mes de Nisán, como nuestra pascu. El para poder cumplir las Escrituras se adelantó e hizo la pascua antes del tiempo fijado por Dios (Éxodo 12:2, 6; Levítico 23:5). Porque ven que los judíos hicieron su pascua 24 horas después que el Señor.

Sin duda esto es porque ellos ignoran que en Palestina, en los días de Cristo, hubo dos costumbres en la celebración del rito de la Pascua. Por un lado, los israelitas que eran galileos y los samaritanos la celebraban al principio del día 14, tal y como se hizo en Egipto. La otra costumbre, observada por los israelitas judíos de ese tiempo, que ya había unificado en un solo día el sacrificio del cordero con el comienzo de los panes sin levadura, porque era la misma fiesta que se llevaba durante siete días complementarios (Marcos 14:12; Lucas 22:1).

A esto se debe que al leer en los evangelios que el día que los judíos hicieron su pascua le llaman: EL GRAN DÍA DEL SÁBADO, pues en este día mataron la víctima de la pascua (cordero), y comieron los panes sin levadura, recordando que el día 15 y el 21 de Nisán son sábados ceremoniales. Pero la palabra de Dios es clara cuando dice que el cordero sería sacrificado el día 14, y el día 15 eran los panes sin levadura y este último día también era  sábado ceremonial. (Éxodo 12:6-18; Juan 19:14, 31; Levítico 23:5-7; Números 28:16-18; Lucas 22:7; Marcos 14:12).

El ejemplo de Jesús

La Pascua del Señor una ordenanza vigente. Si Jesús hubiera adelantado la pascua, habría pecado por ir en contra del mandamiento de Dios que dijo: “Los hijos de Israel harán la pascua a su tiempo. El decimocuarto día de este mes, entre las dos tardes, la haréis a su tiempo: conforme a todos sus ritos, y conforme a todas sus leyes la haréis” (Números 9:2-3). Pero la Palabra de Dios dice que Jesús no cometió pecado, esto significa que EN NINGÚN MOMENTO VIOLÓ LA LEY DE DIOS.

En esa ocasión Jesucristo dio cumplimiento al decreto del Creador, llegada la hora, él y sus apóstoles comieron el cordero pascual aderezado con hierbas amargas. Sentados a la mesa instituyó la cena Mística que consistió en la consagración que realizó bendiciendo el pan que representa su cuerpo, mismo que repartió a sus apóstoles. Luego hizo lo mismo con el vino, en un vaso del cual el apóstol Pablo hace alusión cuando dice: La copa de bendición que bendecimos.

Jesús establece la Pascua para nosotros

Hermanos, esta carne que fue sacrificada por nosotros y la sangre que fue derramada por los pecadores, es el ritual que nuestro Señor Jesucristo vino a establecer para que por medio de ellos pudiéramos alcanzar la redención. Pablo nos dice: “porque nuestra pascua, que es Cristo, fue sacrificada por nosotros” (1a Corintios 5:7). No hagamos en vano el sacrificio de Jesús, si queremos tener la vida eterna, debemos comer y beber los emblemas de su sacrificio con dignidad, porque el que no come su carne, ni bebe su sangre, no tendrá vida eterna.

Hagamos nuestra celebración por la salvación que alcanzamos por la misericordia. Nno en la vieja levadura, ni en la levadura de malicia y de maldad, sino en ázimos de sinceridad y verdad” (1a Corintios 5:8). Porque el que come indignamente, juicio come.

Los haré pescadores de hombres

 “Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. 20 Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron”.

Mateo 4:19,20

Al decirnos “Los haré pescadores de hombres” Jesús nos motiva a participar en la evangelización y en la difusión de su mensaje. Él usó esta metáfora para hablar sobre la importancia de compartir el evangelio con los demás y de ayudar a las personas a conocer y seguir a Dios. Al ser pescadores de hombres, las personas pueden ayudar a atraer a otros hacia Jesús y a guiarlos hacia una vida más significativa y plena en Dios. Esta frase es un llamado a ser testigos activos de la fe y a participar en la misión de Dios de traer a las personas de regreso a Él.

Biblia Mateo 4:19

Compartir el mensaje de Jesús con los demás es importante:

Ayuda a las personas a conocer a Dios: Al compartir el evangelio, se pueden presentar a las personas la oportunidad de conocer a Dios y de entender su amor y su plan para sus vidas.

“Así que, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que yo os he mandado. Y sabed que yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.”

(Mateo 28:19-20)

Promueve la transformación personal. Aceptando a Jesús como salvador y seguir sus enseñanzas, las personas pueden experimentar un cambio radical en sus vidas y tener un propósito más profundo y significativo.

“Ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí. Y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, que me amó y se entregó a sí mismo por mí.”

(Gálatas 2:20)

Contribuye al crecimiento de la iglesia. Al compartir el mensaje de Jesús, se pueden atraer a más personas a la iglesia y a la comunidad cristiana, lo que contribuye al crecimiento y el fortalecimiento de la fe.

Ayuda a cumplir la misión de Dios. Cuando compartimos el evangelio, cumpolimos con la misión que Dios nos ha dado como seguidores de Jesús. Al hacerlo, estamos colaborando con él en su trabajo de traer a las personas de vuelta a él y de hacer que todos conozcan su amor.

“Porque no me averguenzo del evangelio: porque es potencia de
Dios para salud a todo el que cree; al Judío primeramente y al Griego.” (Romanos 1:16)

Promueve el cambio social. Al compartir el mensaje de Jesús, se puede influir en las personas y en la sociedad de manera positiva, ayudando a construir un mundo mejor y más justo.

“Porque somos siervos de Dios, y estamos enviados a anunciar su mensaje, no para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones.”

(1 Tesalonicenses 2:4)

Compartir el mensaje de Jesús con los demás es una responsabilidad y una oportunidad importante para los seguidores de Jesús. Al hacerlo, podemos ayudar a las personas a conocer a Dios. Experimentar transformación personal, a participar en la misión de Dios y a contribuir al bienestar de la sociedad. Es una forma de servir a los demás y de compartir el amor y la gracia de Dios con ellos.

¿Qué es la aplicación práctica de la Biblia?

La aplicación práctica de la Biblia se refiere a cómo llevamos el aprendizaje que recibimos de la Palabra de Dios. Esto significa vivir de acuerdo a los principios y enseñanzas de la Biblia, y dejar que estos guíen nuestras decisiones y acciones.

¿Por qué es importante aplicar lo que aprendes de la Biblia a tu vida diaria?

Aplicar lo que aprendemos de la Biblia es esencial para crecer en nuestra fe y en nuestra relación con Dios. Cuando aplicamos lo que aprendemos de la Biblia, estamos poniendo en práctica la voluntad de Dios para nuestras vidas. Permitiendo que su amor y sabiduría guíen nuestras acciones. Además, nos ayuda a vivir de acuerdo a los valores y principios de Cristo, lo que nos lleva a tener una vida más significativa y con propósito. (Colosenses 1:27-29)

La aplicaicón práctica de la Biblia
Santiago 2:17

¿Cómo puedes comenzar a aplicar lo que aprendes de la Biblia en tu vida?

Aquí hay algunos pasos que puedes seguir para comenzar a aplicar lo que aprendes de la Biblia en tu vida diaria:

  1. Escribe lo que has aprendido. Toma notas o escribe en un diario las enseñanzas y principios que aprendes de la Biblia. Esto te ayudará a recordar lo que has aprendido y a reflexionar sobre cómo puedes aplicarlo a tu vida.
  2. Busca formas de aplicar lo que has aprendido a tu vida diaria. ¿Hay algún principio bíblico que puedas aplicar en tu trabajo o en tu relación con tu familia y amigos? ¿Hay algún mandamiento que puedas seguir más estrictamente? (Efesios 6:1-4)
  3. Pide ayuda. Si tienes dificultad para aplicar lo que aprendes de la Biblia, no dudes en buscar la ayuda de un líder espiritual o de un grupo de estudio bíblico. Nosotros podemos apoyarte a encontrar formas prácticas de aplicar lo que aprendes de la Biblia a tu vida y a crecer en tu fe. (Colosenses 3:13-15)
  4. Dedica tiempo a la oración. La oración es una forma clave de comunicarnos con Dios y de pedirle ayuda para aplicar lo que aprendemos de la Biblia a nuestras vidas. Dedica tiempo diario a la oración y pide a Dios que te guíe y te ayude a aplicar sus enseñanzas. (Colosenses 4:2-4)
  5. Únete a una comunidad de fe. Los grupos de estudio bíblico y las iglesias pueden ser una gran fuente de apoyo y guía para ayudarnos a aplicar lo que aprendemos de la Biblia a nuestras vidas. Al rodearnos de otros cristianos que están tratando de vivir de acuerdo a los principios bíblicos, podemos apoyarnos y animarnos mutuamente en nuestro camino de fe. (Hechos 15:21)

La aplicación práctica de la Biblia no es algo que se hace de la noche a la mañana. Toma tiempo y esfuerzo, toto vale la pena al ver cómo nuestras vidas son transformadas y llevamos a la práctica la voluntad de Dios. ¡Comienza hoy mismo a aplicar lo que aprendes de la Biblia a tu vida y observa los cambios positivos que ocurren!

¿Estás listo para comenzar a aplicar lo que aprendes de la Biblia a tu vida diaria? ¡Visita nuestro sitio para encontrar más recursos y estudios bíblicos que te ayudarán en tu viaje de fe!

12.- La Necesidad de un día de Reposo

Marcos 2:27

También les dijo: El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo.

Marcos 2:27

La necesidad de un día de reposo es inconcebible para muchos. Y es que el ajetreo de nuestras actividades y responsabilidades no nos dan tiempo. Y sí, en definitiva todo gira alrededor de lo que pensamos y decidimos. Pero es bueno considerar primero que el descanso no es solamente para la parte física, también lo es para lo emocional y lo espiritual. Nuestra mente se cansa y satura por los pensamientos que nos inundan.

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